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Ciencia

Hay personas que bajan la mirada cuando les hablas y no siempre es por timidez. La psicología ha descubierto qué puede estar haciendo su cerebro

Bajar la mirada durante una conversación no siempre es señal de inseguridad o timidez. Distintas investigaciones psicológicas revelan que apartar los ojos puede ayudar al cerebro a recuperar recuerdos y procesar preguntas difíciles.
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Imagina que alguien te hace una pregunta y, justo antes de responder, bajas los ojos hacia el suelo. Desde fuera, ese movimiento puede interpretarse como una señal de inseguridad, vergüenza o dificultad para mantener el contacto visual. Sin embargo, en tu cabeza podría estar ocurriendo algo completamente diferente: estás intentando recordar un dato, organizar una explicación o encontrar las palabras adecuadas.

La psicología lleva décadas estudiando este comportamiento, conocido como gaze aversion o desviación de la mirada. Y los resultados cuestionan una de las interpretaciones más habituales del lenguaje corporal: que evitar mirar a los ojos siempre revela incomodidad.

Apartar la mirada puede ser una estrategia para reducir las distracciones y dedicar más recursos mentales a una tarea difícil. No significa que todas las personas lo hagan por ese motivo, pero existe evidencia experimental que relaciona el gesto con determinados procesos de memoria y atención.

El cerebro puede necesitar dejar de mirar para concentrarse mejor

Hay personas que bajan la mirada cuando les hablas y no siempre es por timidez. La psicología ha descubierto qué puede estar haciendo su cerebro
Durante una conversación, responder preguntas complejas puede requerir más recursos de atención que escuchar o contestar cuestiones sencillas. Desviar temporalmente la mirada es uno de los comportamientos estudiados por la psicología cognitiva. © Unsplash / Trương Tuyết Ly.

Mirar el rostro de otra persona no es una actividad completamente pasiva. Mientras mantenemos el contacto visual, nuestro cerebro procesa expresiones faciales, movimientos, gestos y señales sociales que ayudan a interpretar la conversación. Esa información resulta útil, pero también requiere atención. Cuando intentamos recuperar un recuerdo complicado o elaborar una respuesta, procesar simultáneamente tantos estímulos puede convertirse en una carga adicional.

En 1998, un equipo de investigadores de la Universidad de Wisconsin puso a prueba esta hipótesis mediante cinco experimentos. Los participantes respondieron preguntas de distinta dificultad mientras los científicos analizaban cuándo apartaban la mirada. El estudio original publicado en Memory & Cognition encontró que las personas tendían a desviar los ojos con mayor frecuencia cuando aumentaba la dificultad de la tarea. Además, apartar la mirada podía mejorar su rendimiento.

El fenómeno no se explicó únicamente por la vergüenza o la presión social. También apareció en situaciones donde los participantes realizaban tareas cognitivas sin interactuar directamente con otra persona. En otras palabras, mirar hacia otro lugar puede ayudar a desconectar momentáneamente de los estímulos externos para concentrarse en una actividad mental.

Un experimento descubrió que apartar los ojos ocurre justo cuando buscamos un recuerdo

Hay personas que bajan la mirada cuando les hablas y no siempre es por timidez. La psicología ha descubierto qué puede estar haciendo su cerebro
La mirada también ayuda a coordinar los turnos de una conversación. Quien escucha suele observar durante más tiempo a su interlocutor, mientras que quien habla alterna con mayor frecuencia entre mirar y apartar los ojos. © Unsplash / Centre for Ageing Better.

Investigaciones posteriores permitieron observar con mayor precisión cuándo se produce este comportamiento. En 2023, científicos franceses estudiaron a 33 personas mientras respondían 48 preguntas relacionadas con sus recuerdos autobiográficos. Para registrar los movimientos oculares utilizaron dispositivos de seguimiento de la mirada y cámaras de vídeo.

Los resultados, publicados en Acta Psychologica, mostraron que los participantes tendían a apartar los ojos durante las primeras etapas de recuperación de información. La desviación comenzaba, como mediana, aproximadamente 1,09 segundos después de iniciarse la búsqueda del recuerdo y duraba unos seis segundos de media.

Este resultado sugiere que el gesto podría ayudar a cambiar el foco de atención desde el mundo exterior hacia la memoria interna. También se observó que aparecía con mayor frecuencia cuando recuperar la información requería esfuerzo y era menos habitual si el recuerdo surgía espontáneamente. Sin embargo, el experimento no demuestra que mirar específicamente hacia abajo sea más eficaz que hacerlo hacia un lado. La variable estudiada fue apartar la mirada, independientemente de la dirección.

No mirar a los ojos también forma parte de una conversación normal

Hay personas que bajan la mirada cuando les hablas y no siempre es por timidez. La psicología ha descubierto qué puede estar haciendo su cerebro
El contacto visual varía según la situación, la cultura y las preferencias personales. Los investigadores advierten que un gesto aislado no basta para determinar las emociones o intenciones de alguien. © Unsplash / Cristina Gottardi.

Los movimientos de la mirada cumplen funciones sociales que van más allá de la concentración. Pueden indicar que alguien desea intervenir, comprobar la reacción de su interlocutor o señalar que ha terminado de hablar.

Una revisión publicada en Frontiers in Psychology encontró un patrón recurrente: quienes escuchan suelen mirar al hablante durante periodos más prolongados, mientras que quienes hablan alternan el contacto visual con desviaciones frecuentes de la mirada. Esto no significa que bajar los ojos sea siempre una señal de concentración. La timidez, el nerviosismo, las diferencias culturales y los hábitos personales también pueden influir. Una persona puede sentirse incómoda manteniendo contacto visual prolongado y otra puede apartarlo simplemente porque le resulta natural.

Por eso, interpretar automáticamente que alguien miente, esconde información o carece de confianza porque no mantiene la mirada constituye una simplificación del comportamiento humano. Lo que muestran los experimentos es más interesante: en determinadas circunstancias, mirar menos hacia afuera puede ayudarnos a pensar mejor hacia adentro. La próxima vez que alguien baje los ojos antes de responder, quizá no esté evitando la conversación. Puede que simplemente necesite unos segundos para encontrar lo que quiere decir.

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