Imagen: Natalie Peeples

Hace tiempo, el editor jefe de Takeout, Kevin Pang, escribi√≥ √©sto en un art√≠culo¬†sobre comida r√°pida: ‚ÄúCuando ves c√≥mo tu pedido pasa de la freidora a la bandeja, luego a la caja de cart√≥n y luego a la bolsa de papel en un movimiento casi continuo, has sido testigo del ideal plat√≥nico de las patatas fritas‚ÄĚ. Sin embargo, la experiencia nos dice que ese momento dura muy poco tiempo. Esas primeras patatas fritas rozan la perfecci√≥n (casi siempre), pero en alg√ļn momento, despu√©s esos primeros exquisitos bocados, todo comienza a cambiar.

¬ŅCu√°l es la vida media de un patata frita de McDonald‚Äôs? ¬ŅCu√°ndo caduca? ¬ŅCu√°les son las etapas en las que esa delicia pasa a convertirse en algo incomible? Nosotros hemos decidido averiguarlo.

Nuestra metodología

Hemos cogido un tama√Īo de muestra muy peque√Īo, de eso no hay duda, pero los resultados parecen, a nuestros ojos, concluyentes. Tres lugares diferentes, tres momentos diferentes, tres personas diferentes, resultados muy similares: las patatas fritas de McDonald‚Äôs est√°n notablemente peor a partir de los 10 minutos, y no hay quien las coma a partir del minuto 18.

Primero, nuestra metodología. Kevin Pang, Kate Bernot y una servidora, hemos ido cada uno a un McDonald’s diferente la semana pasada. Al llegar, nos colocamos cerca del mostrador y esperamos a que una nueva tanda de patatas llegase a las lámparas de calor. Tan pronto como eso ocurrió, cada uno de nosotros pulsó el cronómetro y pedimos una ración de patatas fritas. Al recibir nuestras patatas fritas, nos dirigimos a una mesa. Dejamos las bolsas abiertas pero no sacamos las patatas fritas de la bolsa. Medimos la temperatura ambiente de la habitación y luego comimos una patata (o varias) por minuto hasta que dejaron de estar buenas.

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No compartimos nuestros datos hasta después de salir del restaurante. Estos han sido nuestros hallazgos.

McDonald’s no bromea con la temperatura

Ya sabemos que este tipo de empresas monolíticas miden cada segundo y cada milímetro de todo (antes trabajaba en una Apple Store, se de lo que hablo), pero de todos modos el resultado fue sorprendente: la temperatura ambiente de cada uno de los restaurantes que visitamos era casi exactamente la misma, con solo un grado de diferencia.

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Ninguno de nosotros se sentó al lado de una ventana. La temperatura en el restaurante de Kate era de 22 grados y de 21 grados en los dos restantes.

Los primeros cinco minutos son el momento perfecto

Foto: Kevin Pang

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Kate y Kevin me enviaron sus notas sobre su experiencia. Al compararlas todas encontr√© lo siguiente: a lo largo de los primeros cinco minutos, todo parece perfecto. A los tres minutos, Kate anot√≥ que sus patatas fritas estaban ‚Äútodav√≠a bastante calientes y deliciosas‚ÄĚ, mientras que Kevin escribi√≥ cosas como ‚Äú¬°Muy caliente! ¬°Bien! Y ¬°Todav√≠a calientes!‚ÄĚ. Las notas de Kevin inclu√≠an la temperatura interna de las patatas, gracias a un term√≥metro digital de sonda que llev√≥ consigo.

Mis notas son algo menos interesantes y consisten principalmente en alg√ļn ‚ÄúYUM‚ÄĚ, pero tambi√©n us√© un cron√≥metro y marqu√© cuando disminuy√≥ notablemente la calidad. La primera vez que hice esto fue a los cinco minutos.

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En ese punto Kevin cambi√≥ tambi√©n a un ‚ÄúBastante bien‚ÄĚ, seguido de un simple ‚ÄúBien‚ÄĚ pasado un minuto. Las patatas siguen estando buenas, pero no ser√°n las mejores de la historia.

El problema es la textura, no la temperatura

Vale, est√° claro que es una simplificaci√≥n y que las dos est√°n relacionadas, pero da la sensaci√≥n de que las patatas se vuelven menos apetecibles alrededor del minuto nueve y se debe m√°s al cambio en la textura de las patatas que al calor que retienen. Yo escrib√≠ a los nueve minutos ‚ÄúLa textura est√° cambiando‚ÄĚ. Kevin dijo esto en el minuto nueve: ‚ÄúTodav√≠a est√° crujiente, pero se va desvaneciendo‚ÄĚ; a los 10 minutos (donde yo vi que hab√≠a disminuido notablemente la calidad), escribi√≥ que el ‚Äúcentro estaba comenzando a saber peor‚ÄĚ. Y a los 11 minutos, Kate denomin√≥ as√≠ su experiencia: ‚ÄúLas patatas fritas han comenzado a volverse m√°s blandas, y est√°n mucho menos calientes. Empiezan a estar menos deliciosas‚ÄĚ.

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Las patatas¬†han perdido casi 15 grados de temperatura llegados a este punto. A√ļn as√≠, siguen teniendo un buen sabor, pero la ‚Äúintegridad estructural‚ÄĚ ha comenzado a fallar. Como rezan muchas tarjetas de cumplea√Īos: a partir de aqu√≠, todo es cuesta abajo.

Foto: Kevin Pang

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Minuto 13: Hay que darse prisa

Dejando de lado el peque√Īo tama√Īo de la muestra para este ‚Äúestudio‚ÄĚ, hay que tener en cuenta que el sabor es una experiencia personal. Por ello, cada uno de nosotros estableci√≥ sus propios l√≠mites. La primera en caer fue Kate, quien llegado el minuto 13, describi√≥ sus patatas fritas como ‚Äúfr√≠as y pesadas‚ÄĚ. Llegado a ese punto ya no quer√≠a comer ni una patata m√°s.

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Kevin y yo aguantamos m√°s, pero con algo menos de entusiasmo. Esto apunt√© a los 14 minutos: ‚ÄúEst√°n bien, supongo‚ÄĚ. Kevin escribi√≥ a los 13 un simple ‚Äúbien‚ÄĚ, y dos minutos m√°s tarde escribi√≥: ‚Äúya no est√°n nada crujientes‚ÄĚ.

Es como cuando te olvidas de lavar la ropa, y tienes unos pantalones vaqueros que ya te has puesto varias veces, y están bien, no están aparentemente sucios ni huelen mal, pero da esa sensación. Ocurre lo mismo con las patatas fritas pasados 13 minutos.

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Hora de la muerte: 17-18 minutos

Kate abandon√≥ cuando el resultado aun era decente. Nuestros dos √ļltimos participantes lo dejaron con un minuto de diferencia entre s√≠, a los 17 minutos (Allison) y a los 18 minutos (Kevin). Llegados a este punto, las patatas fritas est√°n, en el mejor de los casos, fr√≠as, nada crujientes, gomosas y resultan casi desagradables. Hasta parece que han perdido algo de color.

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Yo me ped√≠ unas patatas grandes. Por lo que est√° claro que comiendo una patata frita por minuto durante 17 minutos aun quedaban muchas patatas fritas en la bolsa, y sin embargo no pude comer ni una m√°s. Kevin escribi√≥ un claro ‚ÄúNope‚ÄĚ en sus notas.

Foto: Kevin Pang

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Nuestros hallazgos finales

Lo primero: la velocidad es la clave. No se trata de que comas patatas como si no hubiese un ma√Īana, pero el tiempo juega en tu contra. Cualquier otra cosa que tengas en el plato puede esperar: Si puedes, c√≥metelas antes de 5 minutos y sino, antes de los 10. Una vez que hayan bajado de 37 grados, no habr√° nada que hacer.

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En segundo lugar, si puedes esperar a una tanda de patatas nuevas, hazlo. De lo contrario, las patatas que te comas estar√°n peor.

En tercer lugar, trata de conservar el calor a toda costa. Si tenías la bolsa cerrada, probablemente podrás ganar unos pocos minutos, pero tendrás que resistirte a abrirla hasta llegar al lugar donde te las vas a comer. Cerrar la bolsa entre patata y patata también ayuda, pero eso no lo hace nadie.

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Ah, y estar sentado en un McDonald’s con una bolsa de patatas fritas, un termómetro de cocina, un bloc de notas y un cronómetro es una excelente manera de conseguir que la gente te mire raro.

No pidas el tama√Īo grande, pide una bolsa peque√Īa y luego otra

Esto no funciona si est√°s conduciendo o tienes prisa, pero si te apetece disfrutar de las patatas en toda su plenitud, te sugerimos que pidas unas patatas peque√Īas (o medianas, si est√°s compartiendo), que te las comas y luego pidas m√°s.

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En serio, apoyamos abiertamente esta estrategia. Requiere un poco de trabajo extra y algo m√°s de tiempo y de dinero, pero la diferencia de calidad es tal que tenemos que recomend√°rselo a todo el mundo.

Conclusión

Si vas a tomar patatas fritas en un McDonald’s, no te andes con rodeos. Y no te cronometres. La gente te mira raro.