Durante tres años, Starship había hecho prácticamente todo lo que se espera de un cohete experimental gigante: despegar, explotar, sobrevivir, regresar atravesando la atmósfera e incluso demostrar maniobras de aterrizaje. Había una frontera, sin embargo, que todavía no había cruzado.
La órbita.
Eso cambió el 28 de septiembre. El vuelo 14 de Starship despegó desde Starbase, Texas, y terminó colocando por primera vez a la nave de SpaceX en una órbita terrestre real. Lo hizo, además, transportando algo que ya no era simplemente lastre experimental: 26 satélites Starlink V3 operativos. Y estuvo cerca de no ocurrir.
Uno de los motores Raptor de la etapa superior se apagó antes de tiempo durante el ascenso. Durante unos minutos, SpaceX anunció incluso que no intentaría completar la inserción orbital. Los ingenieros revisaron la telemetría, cambiaron de opinión y autorizaron un segundo encendido. Minutos después llegó el mensaje que el programa llevaba años esperando: Starship estaba en órbita.
Los 13 vuelos anteriores no fueron 13 intentos fallidos de llegar a órbita

Hay una diferencia importante. Aunque Starship llevaba trece vuelos integrados desde 2023, todos los anteriores habían sido diseñados con trayectorias suborbitales. Es decir, podían alcanzar el espacio y recorrer enormes distancias alrededor del planeta, pero deliberadamente no adquirían la velocidad lateral necesaria para permanecer dando vueltas alrededor de la Tierra.
El vuelo 14 era distinto desde su diseño. SpaceX planeó primero colocar la nave en una trayectoria segura parecida a las utilizadas anteriormente y, solo si todos los sistemas parecían funcionar correctamente, volver a encender un Raptor para circularizar la órbita.
El fallo de motor puso esa segunda maniobra en duda. Finalmente, los controladores consideraron que el resto del vehículo estaba lo suficientemente sano. La nave realizó el encendido y entró en una órbita de unos 269 kilómetros de altitud, según Reuters. Entonces abrió una compuerta en su morro y comenzó a liberar sus 26 Starlink V3, uno aproximadamente cada minuto.
Era otra primera vez: Starship acababa de transportar satélites operativos hasta órbita, dejando de funcionar exclusivamente como vehículo experimental. SpaceX asegura que esta nueva generación de Starlink puede manejar alrededor de diez veces más datos que los V2 Mini.
La misión debía durar diez horas. Terminó después de tres

El plan original era mucho más ambicioso. Starship debía completar unas seis vueltas alrededor de la Tierra, permanecer cerca de diez horas en vuelo y finalmente ejecutar una maniobra de salida de órbita para amerizar en el Pacífico, al oeste de Sudamérica.
El problema de motor cambió el calendario. Una vez desplegados los satélites, SpaceX decidió no estirar la prueba y ordenó regresar antes. Tras aproximadamente tres horas, la nave volvió a entrar en la atmósfera, descendió horizontalmente utilizando sus enormes superficies móviles y, cerca del océano, encendió nuevamente sus motores para colocarse vertical.
Terminó amerizando de forma controlada al norte de Hawái. Después cayó de costado y los restos de propelente provocaron una explosión, algo esperado en este tipo de pruebas oceánicas: SpaceX no pretendía recuperar esa nave.
El Super Heavy también regresó por separado al Golfo de México.
Llegar a órbita era solo una de las casillas
El salto importa especialmente porque Starship tiene tareas bastante más complicadas por delante. NASA necesita una versión modificada de la nave para sus futuras misiones Artemis. Antes de transportar astronautas hasta la superficie lunar, SpaceX todavía debe demostrar operaciones como el reabastecimiento de combustible entre naves en órbita, vuelos frecuentes, alunizajes y una fiabilidad muy superior a la que requiere un prototipo experimental. También queda uno de los objetivos fundamentales del proyecto: recuperar rápidamente tanto Starship como Super Heavy y volver a utilizarlos.
Por eso el vuelo 14 estuvo lejos de ser perfecto. Hubo motores que dejaron de funcionar, la misión terminó siete horas antes de lo previsto y quedan desafíos enormes. Pero ocurrió algo que no había sucedido en ninguno de los trece vuelos anteriores. Por primera vez, Starship despegó como un experimento y terminó haciendo el trabajo de un cohete orbital.