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Ciencia

El enorme proyecto solar chino que convierte un desierto en una central eléctrica gigantesca

Un gran despliegue de paneles solares está transformando una de las regiones más áridas de China. El proyecto combina energía, tecnología y una inesperada estrategia ambiental.
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Desde el espacio, algunas transformaciones de la superficie terrestre parecen imposibles de imaginar desde el suelo. Una de ellas está ocurriendo en una extensa región desértica de China, donde miles de paneles solares avanzan sobre las dunas y dibujan una infraestructura energética de dimensiones extraordinarias.

El proyecto no se limita a producir electricidad. Sus responsables también buscan frenar el avance de la desertificación y recuperar zonas degradadas. En medio de esta enorme instalación aparece, además, una construcción con una silueta tan peculiar que puede distinguirse en imágenes tomadas por satélites. Lo que parece una gigantesca figura sobre el terreno es, en realidad, una pieza de una estrategia mucho mayor.

Una barrera de paneles que se extiende durante cientos de kilómetros

El escenario es el desierto de Kubuqi, en Mongolia Interior, una región ubicada al sur del río Amarillo y dentro del territorio de Ordos. Allí, China está desarrollando una enorme franja de instalaciones fotovoltaicas que pretende alcanzar aproximadamente 400 kilómetros de longitud y unos 5 kilómetros de ancho.

El objetivo energético también resulta llamativo: llegar a una capacidad de generación de alrededor de 100 gigavatios para 2030. Para lograrlo, el proyecto se construye progresivamente mediante diferentes parques y complejos conectados entre sí.

Las condiciones naturales de Kubuqi favorecen esta estrategia. La zona cuenta con extensos terrenos relativamente planos, abundantes horas de exposición solar y una ubicación próxima a importantes centros industriales. Estos factores convierten al desierto en un escenario especialmente atractivo para instalar grandes cantidades de paneles.

Uno de los desarrollos destacados es el parque fotovoltaico de Dalad, diseñado en diferentes etapas para alcanzar una capacidad de aproximadamente 1 gigavatio. Según las estimaciones difundidas sobre el proyecto, podría producir cerca de 2.000 millones de kilovatios-hora de electricidad al año.

Pero la dimensión energética es solo una parte de la historia. La gigantesca infraestructura también pretende modificar las condiciones ambientales del terreno.

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©YouTube

Cuando los paneles solares también intentan frenar al desierto

La particularidad del proyecto chino está en que los paneles no se consideran únicamente generadores de electricidad. Su disposición sobre el terreno puede contribuir a reducir algunos de los efectos de la desertificación.

Las estructuras actúan como una barrera frente al viento y pueden disminuir el desplazamiento de las dunas. Al mismo tiempo, la sombra proyectada por los módulos ayuda a reducir la evaporación y conservar cierta humedad en el suelo, creando condiciones más favorables para la vegetación.

Para reforzar este efecto se han incorporado tecnologías como paneles bifaciales y sistemas de irrigación por goteo. Parte del agua utilizada procede de recursos tratados relacionados con las actividades mineras de la región.

La idea es combinar generación eléctrica y restauración ecológica en un mismo espacio. De esta manera, el proyecto busca convertir una zona históricamente considerada extremadamente hostil para la vida vegetal en un territorio donde puedan desarrollarse nuevas formas de vegetación.

La transformación ya puede observarse mediante imágenes satelitales. Comparaciones realizadas con fotografías obtenidas en distintos años muestran cómo las instalaciones han ido ocupando progresivamente áreas del desierto.

Sin embargo, existe un elemento concreto que ha conseguido captar todavía más atención.

La enorme figura que esconde una central eléctrica

Dentro de este gigantesco corredor energético se encuentra la estación solar Junma, situada en Dalad Banner. A diferencia de otras instalaciones, su diseño tiene una característica inesperada: los paneles forman la silueta de un caballo al galope.

La elección no es casual. El caballo ocupa un lugar destacado en la tradición y la identidad cultural de Mongolia Interior, y la propia denominación Junma hace referencia a un caballo de gran calidad.

La instalación fue construida por SPIC Nei Mongol Energy y quedó terminada en 2019. Para crear la gigantesca imagen se utilizaron 196.320 módulos solares, distribuidos sobre una superficie aproximada de 1,4 kilómetros cuadrados.

La dimensión de la obra le permitió obtener un reconocimiento de Guinness World Records como la mayor imagen formada mediante paneles solares.

Pero detrás de la curiosa figura existe una infraestructura energética completamente funcional. La planta puede generar alrededor de 2.000 millones de kilovatios-hora anuales, una cantidad que, según estimaciones citadas por la NASA, podría cubrir el consumo eléctrico de una población de entre 300.000 y 400.000 personas.

La afirmación de que el caballo puede verse desde el espacio tampoco es simplemente una exageración visual. Observaciones realizadas mediante los instrumentos OLI y OLI-2 de los satélites Landsat 8 y Landsat 9 permiten identificar la instalación desde órbita.

Al comparar imágenes tomadas en diciembre de 2017 y diciembre de 2024, se aprecia además la velocidad con la que este paisaje ha cambiado. Lo que antes aparecía como una extensa superficie desértica está dando paso a una de las mayores concentraciones de infraestructura solar del planeta.

Y así, entre dunas, paneles y una enorme figura ecuestre, China está ensayando una estrategia que combina una necesidad energética gigantesca con uno de los grandes desafíos ambientales de las regiones áridas: impedir que el desierto siga avanzando.

 

[Fuente: La Republica]

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