Saltar al contenido
Mundo

Una mexicana dejó atrás su vida en Guadalajara para mudarse al fin del mundo. Encontró su lugar en la Patagonia, pero cada vez que intenta salir ocurre algo inesperado

Paola Montelongo cambió Guadalajara por Puerto Natales, en la Patagonia chilena, donde trabaja como guía de montaña. Su vida transcurre entre glaciares y senderos, pero cada intento de viajar fuera del país trae una complicación.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

A los 19 años, Paola Montelongo viajó desde México hasta Chile para continuar parte de sus estudios universitarios. Lo que parecía una experiencia temporal terminó transformando por completo su futuro. Conoció la Patagonia, comenzó a recorrer sus montañas y descubrió un paisaje del que, según cuenta, nunca consiguió desprenderse. Años después dejó atrás su vida en Guadalajara para instalarse en Puerto Natales, una pequeña ciudad rodeada de fiordos, glaciares y enormes extensiones de naturaleza. Allí encontró su profesión y su hogar, aunque hay algo que todavía le resulta difícil de explicar: casi cada vez que intenta abandonar Chile, surge un contratiempo que retrasa sus planes.

La historia fue relatada por la propia Montelongo, actualmente de 26 años, en una entrevista publicada por CNN en Español el 30 de octubre. La joven, que anteriormente trabajaba como bailarina profesional, terminó convirtiendo su pasión por las montañas en una carrera como guía de trekking en el Parque Nacional Torres del Paine, uno de los destinos naturales más reconocidos de Sudamérica.

Cambiar una gran ciudad por un lugar donde hasta conseguir alimentos puede ser complicado

La primera visita de Montelongo a la Patagonia ocurrió antes de la pandemia. Trabajó en un refugio de montaña y quedó fascinada por el paisaje, pero las restricciones sanitarias de 2020 la obligaron a regresar a México. Durante los siguientes años continuó estudiando y preparándose para trabajar como guía, hasta que en 2023 consiguió volver a Chile con una residencia temporal.

La adaptación fue mucho más compleja de lo que imaginaba. Guadalajara tiene una población superior al millón de habitantes, mientras que Puerto Natales apenas supera los 24.000. Además, las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente y las largas distancias complican el suministro de productos cotidianos. Según explicó a CNN, las tormentas pueden retrasar la llegada de alimentos y algunos productos desaparecen temporalmente de los comercios.

Sin embargo, esa misma geografía se convirtió en su principal motivación. Montelongo obtuvo una acreditación para trabajar como guía de trekking en Torres del Paine, una actividad que requiere conocimientos de meteorología, orientación, rescate y primeros auxilios. La preparación resulta fundamental en un entorno donde el viento, la nieve y la lluvia pueden modificar las condiciones de un sendero en pocas horas. De hecho, la Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF) mantiene protocolos que permiten exigir guías o equipamiento específico cuando las condiciones meteorológicas representan un riesgo.

Cinco intentos de viajar fuera de Chile y una sucesión de problemas difíciles de creer

Hay otra parte de la experiencia que Montelongo relata con humor. Según contó a CNN, en cinco ocasiones tuvo dificultades importantes para abandonar Chile después de terminar sus temporadas de trabajo. Algunos vuelos fueron cancelados, otros sufrieron retrasos de varios días y hasta experimentó problemas en controles migratorios.

Uno de los episodios más insólitos ocurrió cuando intentó viajar a Bolivia con una amiga. Ambas habían organizado un itinerario que incluía un vuelo hasta Arica y un autobús para cruzar la frontera. Sin embargo, poco antes de partir recibieron un aviso de cancelación del transporte. Según su relato, el incidente coincidió con el inicio de una serie de bloqueos que complicaron durante semanas los desplazamientos por territorio boliviano.

En otra ocasión, el avión en el que viajaba tuvo que regresar a Santiago por un problema de presurización que impidió completar el trayecto previsto hacia La Paz. Son circunstancias diferentes, sin relación causal conocida, aunque ella suele bromear diciendo que Chile parece empeñado en no dejarla marchar.

Pese a esos contratiempos, Montelongo no piensa abandonar fácilmente su nueva vida. Asegura que la Patagonia le enseñó a observar con mayor atención el entorno, valorar los recursos cotidianos y compartir sus conocimientos con quienes visitan la región. También quiere animar a otras mujeres a dedicarse profesionalmente a las actividades de montaña.

Su experiencia deja una historia menos sobrenatural de lo que sugiere esa supuesta maldición, pero igualmente sorprendente: una joven que llegó al extremo austral de Chile por unos meses terminó encontrando allí una vida que no había imaginado. Y aunque salir de la Patagonia a veces le resulte complicado, por ahora no parece tener demasiadas razones para querer marcharse definitivamente.

Compartir esta historia

Artículos relacionados