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Ciencia

La ansiedad puede provocar un extraño nudo en la garganta. Y preocuparnos por él lo empeora

Esa sensación de tener algo atascado pese a poder respirar y tragar se conoce como globus pharyngeus. Puede tener diferentes causas, pero el estrés, la tensión muscular y la atención excesiva sobre la garganta pueden intensificarla hasta crear un auténtico círculo vicioso.
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Estás a punto de hablar en público, recibir una noticia importante o atravesar una situación especialmente estresante y, de repente, aparece. Un extraño nudo en la garganta que parece dificultar incluso algo tan sencillo como tragar. La sensación puede resultar inquietante porque parece completamente física. Sin embargo, muchas veces no existe ningún objeto ni obstrucción real.

La medicina conoce este fenómeno como globus pharyngeus, o sensación de globo faríngeo, y detrás de él puede esconderse una combinación entre mecanismos físicos y la manera en que nuestro cerebro responde al estrés.

Ese “bulto” realmente no está ahí

El globus se describe como la percepción persistente o intermitente de tener un cuerpo extraño, presión o bulto en la garganta, aunque durante la exploración no exista ninguna masa que lo explique.

Generalmente no provoca dolor y puede aparecer incluso cuando la persona puede comer y beber con normalidad. Durante años se intentó encontrar una única explicación, pero actualmente se considera un síntoma con múltiples causas posibles.

Entre ellas se encuentran el reflujo gastroesofágico, alteraciones en la motilidad del esófago o una mayor presión del esfínter esofágico superior, el músculo situado en la zona que conecta la faringe con el esófago. Por eso, cuando la sensación persiste, lo primero no debería ser asumir automáticamente que todo se debe a los nervios.

La ansiedad puede provocar un extraño nudo en la garganta. Y preocuparnos por él lo empeora
© Picas Joe – Pexels

El estrés también puede sentirse en la garganta

Cuando no existe una alteración estructural que explique la molestia, entra en escena otro componente: la respuesta del organismo ante la ansiedad y el estrés.

En situaciones de alerta, el sistema nervioso prepara al cuerpo para reaccionar. Aumenta la frecuencia cardíaca, cambia la respiración y numerosos grupos musculares pueden contraerse. Los músculos del cuello y de la garganta no son una excepción.

Una mayor tensión en esa región puede generar sensaciones extrañas que posteriormente el cerebro interpreta como presión, dificultad para tragar o la presencia de un bulto.

Los acontecimientos estresantes y los estados emocionales intensos también se han relacionado repetidamente con una mayor aparición o intensificación del globus.

El cerebro puede convertirlo en un círculo vicioso

Aquí aparece uno de los mecanismos más interesantes.

Cuando sentimos algo extraño en la garganta, automáticamente empezamos a prestarle atención. Tragamos repetidamente, comprobamos nuestra respiración y analizamos cualquier pequeño cambio. Esa hipervigilancia hace que una sensación que inicialmente podía ser leve se vuelva mucho más evidente. Entonces llega la preocupación: “¿Por qué siento esto?”, “¿me estoy quedando sin aire?” o “¿tendré algo en la garganta?”.

La ansiedad aumenta, los músculos se tensan todavía más y la sensación se intensifica. El resultado puede convertirse en un círculo: sensación física → preocupación → más ansiedad → mayor tensión muscular → sensación todavía más intensa.

Y aunque la percepción puede resultar muy convincente, en los cuadros funcionales de globus la vía respiratoria continúa abierta.

Entender qué ocurre también forma parte del tratamiento

Precisamente por eso, descartar primero problemas físicos puede ser importante cuando el síntoma aparece de manera recurrente. Saber que no existe una obstrucción puede disminuir la preocupación y ayudar a romper parte del mecanismo que mantiene la sensación.

Cuando existe una relación clara con ansiedad o estrés y el problema se vuelve frecuente, las estrategias dirigidas a reducir la hipervigilancia, controlar la ansiedad y disminuir la tensión muscular pueden resultar útiles.

Porque ese famoso “nudo en la garganta” que asociamos a los nervios no es simplemente una expresión.

El cuerpo realmente puede generar la sensación. Y cuanto más miedo nos provoca, más fácil resulta que nuestro cerebro la mantenga.

 

 

Fuente: Xataka.

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