Volcán en erupción. AP

Ocurri√≥ el 10 de octubre del 2011 en las isla canaria de El Hierro. Una erupci√≥n volc√°nica alter√≥ como nunca el paisaje submarino. Cuando un grupo de cient√≠ficos regresaron a la zona tres a√Īos m√°s tarde no pod√≠an creer lo que est√°n viendo: la aparici√≥n de vida en ‚Äúla nada‚ÄĚ, el misterio del cabello de Venus.

Cuando un volc√°n estalla alterando completamente la vida submarina por kil√≥metros, lo √ļltimo que uno espera es que ese enclave pueda convertirse en un lugar para crecer vida. Es lo que los investigadores suelen llamar la ‚Äúzona de la nada‚ÄĚ. Por eso lo ocurrido en las Islas Canarias tiene desconcertados a todos.

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¬ŅC√≥mo demonios han surgido esas extra√Īas y diminutas criaturas blancas y peludas?

Cuando Tagoro resopló

Vista por sat√©lite el 15 de octubre de 2011, que muestra las islas Canarias y la costa de √Āfrica. El Hierro es la isla m√°s occidental del archipi√©lago. Wikimedia Commons

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Cuando hablamos de El Hierro estamos ante una isla asociada a la actividad volcánica. De hecho se trata de una isla que se formó como consecuencia de un abombamiento del manto que condujo a la rotura de la corteza, espacio por donde comenzó a expandirse el magma.

Lo m√°s curioso e inquietante es que se piensa que el proceso iniciado hace 100 millones de a√Īos no ha finalizado. El mismo Pico de Malpaso, el m√°s elevado de la isla (1.500 metros de altura), todav√≠a sigue creciendo, y lo hace gracias a las erupciones volc√°nicas.

A comienzos del 2011 los habitantes de El Hierro habían sentido varios temblores. El 17 de junio del 2011 se empieza a notar un incremento significativo de la actividad sísmica de baja magnitud (apenas apreciable para la población), unos seísmos de una magnitud inferior a 3. Pero a partir del 20 de septiembre la cosa cambió. Se aprecia un ligero aumento de la sismicidad y las deformaciones del terreno, se eleva el nivel de alerta tras un seísmo de magnitud 4.

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El 27 de septiembre se producen movimientos del terreno y desplazamientos, se registran cerca de cien sismos, de los cuales 6 son sentidos por la población con diferentes intensidades. La caída de algunas piedras y la posibilidad del incremento de la intensidad y frecuencia sísmica hizo que las autoridades, ante el riesgo de desprendimientos, decidieran la evacuación de las personas que pudieran ser afectadas. En una semana se registran 1.084 sismos, 31 sentidos por la gente.

La naturaleza estaba avisando de la llegada de algo m√°s grande.

Imagen por satélite de la isla de El Hierro y la enorme mancha de CO2 (en color verde) emitida por el volcán submarino. Wikimedia Commons

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El 10 de octubre se desata la erupci√≥n. Eran las 5:15 horas cuando los aparatos del Instituto Geogr√°fico Nacional revelan el tremor producido por el flujo de magma en alg√ļn punto del mar adentro, a unos 5 kil√≥metros de la costa y a 900 metros de profundidad. A pesar de la falta de datos directos en los primeros momentos, que no permiti√≥ saber si lo que hab√≠a salido era el magma o √ļnicamente emisiones gaseosas, y de las dudas expresadas por algunos expertos, los medios comienzan a considerar que se trata de la primera erupci√≥n volc√°nica en Espa√Īa desde 1971 (entonces con el Teneguia de la isla de La Palma).

Cuando un evento as√≠ sacude al oc√©ano no hay mucho que podamos hacer. Aquel oto√Īo el oc√©ano escupi√≥ azufre sobre el enclave, manch√≥ el agua de amarillo y verde, los peces murieron, el salvaje Atl√°ntico se convirti√≥ en una piscina de agua de mar que borboteaba como si fuera un jacuzzi. Un espect√°culo bello y terrible al mismo tiempo, √©ramos part√≠cipes de un espect√°culo de otro mundo, la lava se posaba sobre la superficie del agua.

Fueron 138 días de violencia con un volcán subacuático (al que nombraron Tagore) que cubrió el fondo marino con roca volcánica recién formada.

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En esas condiciones era impensable que pudiera crecer vida. ¬ŅO no?

El misterio de Venus

Los pelos de Venus bajo el microscopio. Roberto Danovaro

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Cuando un grupo de cient√≠ficos italianos y espa√Īoles navegaron hacia el Volc√°n Tagoro en el 2014 las cosas ya se hab√≠an calmado (geol√≥gicamente hablando). Ocurre que biol√≥gicamente hab√≠a sucedido algo extraordinario. La roca, una vez est√©ril, estaba cubierta por una exuberante alfombra de pelo largo y blanco del tama√Īo de ocho canchas de tenis. Seg√ļn Cinzia Corinaldesi, una de los investigadoras de la Universidad Polit√©cnica de Marche:

Aquello fue un paisaje impresionante y surrealista, como descubrir la vida en Marte.

¬ŅQu√© tipo de ‚Äúvida‚ÄĚ era ese extra√Īo filamento? El equipo envi√≥ un veh√≠culo a distancia para arrancar varios de aquello cabellos blancos. Por entonces ya pensaban que se trataba de un nuevo tipo de microbio, uno que jam√°s hab√≠an visto. Cuando lo tuvieron m√°s cerca no daban cr√©dito, ‚Äúen el agua el pelo ondulante ten√≠a una serenidad divina‚ÄĚ, dec√≠a Corinaldesi.

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Esta fue la raz√≥n que les llev√≥ a los investigadores a llamarlo ‚Äúel pelo de Venus‚ÄĚ, en referencia a la diosa romana del amor que naci√≥ de la espuma del mar y se cas√≥ con Vulcano, el dios del fuego y los volcanes. Pero ocurri√≥ algo inesperado, cuenta la investigadora:

Cuando el cabello de Venus fue sacado del agua de mar, el aspecto del cabello cambió, perdiendo toda su belleza y plenitud mágica. Como la mayoría de los microbios, se negó a crecer en un laboratorio.

Si esto hubiera pasado hace 40 a√Īos esta historia se habr√≠a terminado aqu√≠. Pero hoy los microbi√≥logos tienen poderosas herramientas gen√©ticas a su disposici√≥n. El ‚Äúcabello‚ÄĚ qued√≥ flojo y perdi√≥ su magia fuera del agua, pero no hab√≠a perdido su ADN. Corinaldesi y el resto del equipo reportaron los resultados de secuenciaci√≥n de ADN con la evidencia de que estaban ante una nueva y fascinante especie de bacteria.

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Los pelos de Venus. CRG Marine Geosciences

Tal y como han explicado, el ‚Äúcabello‚ÄĚ era de hasta 3 cent√≠metros de largo y alrededor de 36 a 90 micr√≥metros de di√°metro (para que no hagamos una idea, un cabello humano tiene entre 17 y 180 micr√≥metros de di√°metro). Adem√°s y como cont√°bamos, no era una peque√Īa cantidad, aquello cubr√≠a un √°rea de aproximadamente ocho canchas de tenis (2.000 metros cuadrados) a trav√©s del volc√°n.

¬ŅY c√≥mo pudo llegar hasta all√≠? ¬ŅC√≥mo puedo formarse en ese ambiente de ‚Äúnada‚ÄĚ? Seg√ļn explican los investigadores, todo apunta a un hecho inaudito: parece que comenzaron a colonizar el volc√°n tan pronto como la temperatura baj√≥. David Kirchman, de la Universidad de Delaware y uno de los investigadores, cree que debemos empezar a pensar que las cosas suceden de manera distinta a lo que cre√≠amos:

Apuesto a que hubo microbios apareciendo tan pronto como esas rocas llegaron a menos de 100 ¬į C. Estos organismos aparentemente salen de la nada, y no todo es como parece, con innumerables microbios que pasan esperando la oportunidad de instalarse y crecer una familia.

Es √ļtil recordar que cada gota de agua marina contiene millones de bacterias y que s√≥lo una de ellas, en teor√≠a, es necesaria para colonizar un nuevo h√°bitat. La bacteria del pelo de Venus podr√≠a haber estado en esta‚ÄĚ biosfera rara ‚Äúy por casualidad se encontr√≥ con el h√°bitat virgen creado por la erupci√≥n volc√°nica.

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Costa de El Hierro. Wikimedia Commons

Los investigadores piensan que el cabello de Venus se habr√≠a alimentado de las grandes cantidades de sulfuro de hidr√≥geno que sal√≠an de las rocas. Aunque hasta el momento s√≥lo se han acercado al 82% del camino a trav√©s de la secuenciaci√≥n del DNA, el an√°lisis proporciona algunas indirectas sobre c√≥mo la bacteria ha podido sobrevivir. Al parecer tiene un gen que produce una prote√≠na capaz de quitar los metales pesados ‚Äč‚Äčque fluct√ļan en la nueva roca volc√°nica.

Mientras siguen estudiando las razones de este ‚Äúmilagro‚ÄĚ del mundo marino cabe preguntarse qu√© otras maravillas nos hemos perdido que a√ļn no conocemos. ¬ŅC√≥mo puede ser que nunca antes hubi√©semos sabido del pelo de Venus?

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Posiblemente por la misma raz√≥n de que t√ļ y yo podamos estar frente a este texto ahora mismo. Ni la mayor de las devastaciones naturales es capaz de destruir toda vida, y de hacerlo, debemos tener por seguro que habr√° una nueva oportunidad de empezar de nuevo, como ocurri√≥ con nosotros. [The Atlantic, NewScientist, Nature Ecology & Evolution, Wikipedia]