Hay canciones que sobreviven a sus autores y terminan convertidas en símbolos universales. La Internacional es una de ellas. Su melodía fue entonada por trabajadores, partidos políticos, revolucionarios y multitudes en distintos países, hasta convertirse en uno de los himnos más reconocibles de la historia.
Sin embargo, detrás de esas notas hay una historia mucho menos conocida. Todo comenzó con un poeta perseguido por sus ideas, continuó con un músico que compuso la melodía en apenas tres días y terminó enfrentando a dos hermanos por una autoría que tardó décadas en resolverse.
Durante años, uno de ellos apareció oficialmente como el creador de la música. El verdadero autor tuvo que esperar más de tres décadas para que la justicia reconociera su versión. Y cuando finalmente recuperó su nombre, ya se había convertido en una figura ligada para siempre a una canción que había dado la vuelta al mundo.

Un poema nacido entre revoluciones y exilios
Para encontrar el origen de La Internacional hay que retroceder hasta uno de los episodios más convulsos de la historia francesa. En 1871, París vivió la experiencia de la Comuna, un movimiento revolucionario que tomó el control de la ciudad después de la caída del Segundo Imperio francés y de la derrota de Napoleón III frente a Prusia.
La experiencia terminó de forma violenta. Miles de personas murieron, fueron encarceladas o tuvieron que abandonar Francia. Entre quienes debieron exiliarse estaba Eugène Pottier, poeta y militante vinculado a la Primera Internacional.
En medio de aquel clima político, Pottier escribió los versos que décadas después se convertirían en la letra de La Internacional. El texto hablaba de trabajadores, explotación y revolución, y comenzaba con un llamamiento dirigido a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Pottier regresó posteriormente a Francia y continuó vinculado al periodismo y a la actividad política. Murió en 1887, sin llegar a saber hasta dónde llegaría aquel poema que había escrito en tiempos de insurrección. Fue después de su muerte cuando apareció el hombre que transformaría aquellos versos en una canción.
Una melodía compuesta en apenas tres días
Pierre De Geyter era un trabajador belga dedicado a la música y vinculado al movimiento obrero. En 1888, un dirigente del Partido Obrero le encargó una composición que pudiera acompañar las actividades de la organización.
De Geyter tomó los versos de Pottier y creó una melodía que terminaría siendo mucho más grande que el encargo original. Según la historia transmitida sobre aquellos acontecimientos, la compuso en apenas tres días.
Pero había un problema: el contexto político obligaba a actuar con cierta cautela. Por eso, De Geyter firmó únicamente con su apellido. Esa decisión aparentemente insignificante sería el origen de una disputa familiar que duraría décadas.
La canción se extendió rápidamente entre los trabajadores y llegó a adquirir una popularidad extraordinaria. Con el paso del tiempo, La Internacional dejó de ser una composición vinculada exclusivamente a un partido francés y comenzó a convertirse en un himno utilizado por movimientos socialistas y obreros de numerosos países. Entonces apareció el conflicto.
El hermano que terminó ocupando su lugar
Las divisiones internas de la izquierda francesa también alcanzaron a Pierre De Geyter. Tras enfrentarse con dirigentes del Partido Obrero, abandonó la organización.
La disputa tuvo consecuencias inesperadas. Como la composición había sido registrada solamente con el apellido De Geyter, algunos dirigentes comenzaron a sostener que el autor de la música no era Pierre, sino su hermano Adolphe, que continuaba siendo cercano al partido.
La versión terminó teniendo consecuencias legales. Adolphe fue reconocido como compositor y llegó a recibir los derechos económicos de la obra, que posteriormente cedió al Partido Obrero.
Pierre llevó el caso ante los tribunales, pero inicialmente perdió. La canción que había compuesto quedó, al menos oficialmente, vinculada a su hermano. Durante años tuvo que soportar esa situación.
La Primera Guerra Mundial terminó cambiando la historia. Adolphe fue movilizado y resultó herido. Durante su recuperación reconsideró lo ocurrido y finalmente reconoció que Pierre era el verdadero compositor.
Aun así, el reconocimiento definitivo no llegó inmediatamente. Después de décadas de conflicto, en 1922, 34 años después de la composición, Pierre consiguió finalmente que se reconociera legalmente su autoría.
El compositor que escuchó su canción en Moscú
La historia todavía tenía reservado otro capítulo extraordinario. Para entonces, La Internacional había trascendido por completo las fronteras francesas.
La canción se convirtió en un símbolo del movimiento comunista internacional y fue adoptada como himno de la Unión Soviética durante sus primeras décadas. Pierre De Geyter fue invitado a viajar a Moscú y allí presenció una escena difícil de imaginar para alguien que había compuesto aquella melodía en un encargo partidario: miles de soldados soviéticos entonando su propia obra. El compositor también recibió una pensión del gobierno soviético.
Años después, Pierre murió en septiembre de 1932. El 2 de octubre, más de 50.000 trabajadores acudieron al cementerio de Saint-Denis para despedirlo. Durante el funeral volvió a escucharse la canción que había marcado toda su vida. Paradójicamente, el hombre que había tenido que luchar durante 34 años para demostrar que aquella música era suya terminó siendo despedido precisamente con ella.
La disputa por los derechos tampoco desapareció de inmediato. Sus descendientes continuaron percibiendo regalías durante décadas, hasta que La Internacional pasó al dominio público en 2014. Desde entonces, la canción puede utilizarse sin pagar derechos de autor.
Así, una melodía nacida de un poema escrito por un exiliado, compuesta por un músico casi desconocido y disputada por dos hermanos terminó convertida en un símbolo mundial. Y detrás de sus primeras notas quedó escondida una historia tan turbulenta como la época que la vio nacer.
[Fuente: Infobae]