Imagen: Jerry Lai, Flickr; editado

Despu√©s de dar a luz, la placenta ‚ÄĒ el √≥rgano que le proporciona sangre y ox√≠geno al feto ‚ÄĒ se puede comer de varias formas, como en un batido, una lasa√Īa y hasta en trufas de chocolate. Recordemos que la placenta es el objeto redondo, plano y sangriento de 500 gramos que sale del cuerpo de la mujer durante el parto.

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S√≠, hay personas que se la comen. Esta pr√°ctica se conoce como placentofagia, y en los √ļltimos a√Īos ha sido promocionado por famosos como Kim Kardashian West y January Jones y se ha convertido en tendencia. Seg√ļn sus defensores, consumir placenta puede incrementar la producci√≥n de leche, ayudar con la depresi√≥n posparto, reducir dolor e incrementar la energ√≠a.

Es importante destacar que no hay evidencia científica que apoya estas afirmaciones.

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Para ingerirla, las personas suelen comerla cruda, prepararla en un plato como los mencionados anteriormente (hay un libro llamado DIY Placenta Edibles que ofrece varias recetas) o tomar pastillas que contienen placenta deshidratada.

No obstante, consumir placenta puede tener consecuencias graves para el bebé. Esta semana, investigadores de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos publicaron un informe sobre un bebé que enfermó porque su madre había tomado pastillas que contenían su propia placenta.

Una placenta. Imagen: Wikimedia Commons

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El beb√© naci√≥ saludable y sin ninguna complicaci√≥n en septiembre 2016, seg√ļn el informe de la CDC. Pero poco despu√©s de nacer, el crio empez√≥ a experimentar problemas respiratorios. Las pruebas realizadas en el hospital revelaron que el ni√Īo ten√≠a una infecci√≥n en la sangre causada por el estreptococo del grupo B, algo que puede ser mortal.

Los médicos trataron al bebé con antibióticos y le dieron el alta después del tratamiento. Después de unos días, el bebé regresó al hospital con la misma infección. Fue ahí que los médicos descubrieron que su madre había estado consumiendo pastillas que contenían su propia placenta.

Cuando los médicos analizaron las pastillas, encontraron que tenían la misma bacteria que le estaba causando problemas al bebé. Mientras las consumía, la madre también le daba de mamar, lo que provocó la infección. El bebé mejoró con antibióticos y cuando su madre dejó las pastillas de placenta.

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La CDC declar√≥ que en ciertos casos de infecciones, es importante preguntar a la madre si ha ingerido placenta por si hay alguna conexi√≥n. Tambi√©n advierte a las madres que no deben consumir su placenta en forma de pastillas. No existen est√°ndares para preparar la placenta para consumo humano, seg√ļn la agencia. El proceso de encapsulaci√≥n de pastillas no elimina del todo los agentes pat√≥genos infecciosos que pudiera contener el √≥rgano.

A√Īade que los m√©dicos deben advertir a las madres interesadas en placentofagia que consumir placenta encapsulada conlleva riesgos.

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[CDC]