Durante décadas, la gripe aviar fue considerada un problema casi exclusivo de aves silvestres y de corral. Sin embargo, la situación ha cambiado radicalmente. La circulación persistente del virus a escala global y su capacidad para infectar nuevas especies han llevado a los científicos a mirar hacia el mar. Un nuevo análisis del Instituto Español de Oceanografía alerta del riesgo potencial de que la gripe aviar altamente patógena pueda afectar también a cetáceos como delfines, marsopas y ballenas.
Aunque el peligro inmediato se considera bajo, los investigadores insisten en que el escenario epidemiológico actual justifica reforzar la vigilancia y la investigación en el medio marino.
De un problema terrestre a una amenaza global
El subtipo H5N1 de la gripe aviar se ha transformado en una panzootia persistente. A diferencia de brotes anteriores, ya no sigue un patrón estacional ni está limitado a regiones concretas. El virus circula de forma continua en aves silvestres, lo que aumenta su presencia en ecosistemas naturales, incluidas las zonas costeras.
Esta expansión sostenida incrementa la probabilidad de contactos indirectos con otras especies, creando oportunidades para que el virus dé el salto a nuevos hospedadores.
Un equipo científico del Instituto Español de Oceanografía ha publicado un estudio en la revista científica Viruses en el que se alerta del creciente riesgo de transmisión del virus de la gripe aviar altamente patógena H5N1 a cetáceos marinos como delfines, marsopas y ballenas. pic.twitter.com/oevknaMjik
— EFE Andalucía (@EFE_Andalucia) December 15, 2025
El riesgo del “spillover” en el medio marino
El principal mecanismo de preocupación es el llamado spillover, la transmisión del virus de una especie a otra. Este fenómeno ya se ha documentado en numerosos mamíferos terrestres y marinos en los últimos años.
En el caso de los cetáceos, la exposición podría producirse por contacto con aves infectadas, restos biológicos en el agua o incluso a través de otros mamíferos marinos que actúen como intermediarios. Cada contagio esporádico representa una oportunidad evolutiva para que el virus mejore su adaptación a los mamíferos.
Qué dicen los datos científicos disponibles
El trabajo liderado por el IEO-CSIC revisa décadas de información sobre virus gripales en cetáceos. Históricamente, los casos eran raros y aislados, pero desde 2022 se ha observado un aumento de episodios compatibles con el nuevo contexto del H5N1.
Algunos análisis genéticos han identificado mutaciones asociadas a una mejor replicación del virus en mamíferos. Esto no implica que exista transmisión sostenida entre cetáceos, pero sí sugiere un potencial biológico mayor del que se asumía hasta ahora.

La vigilancia sanitaria como herramienta clave
Los investigadores subrayan que la detección temprana es fundamental. Analizar cetáceos varados, animales capturados accidentalmente y muestras ambientales permitiría identificar infecciones incipientes y evaluar posibles cambios genéticos del virus.
El informe también destaca una limitación importante: la ausencia de datos en muchas regiones del mundo no significa ausencia de riesgo, sino falta de programas de seguimiento. Esta carencia dificulta una evaluación realista del problema a escala global.
Un problema que exige un enfoque One Health
La alerta se inscribe en el enfoque One Health, que reconoce la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental. La gripe aviar es un ejemplo claro de cómo un patógeno puede cruzar fronteras ecológicas y biológicas.
Aunque no hay evidencia de que el virus se esté propagando entre cetáceos, el contexto actual obliga a actuar con cautela. Reforzar la vigilancia, invertir en investigación y mejorar la cooperación internacional será clave para anticiparse a una posible nueva amenaza para la biodiversidad marina y la salud global.
Fuente: Meteored.