Imagen: AP

Cuando se trata de prevenir el suicidio, es difícil encontrar avances verdaderos. La tasa general de suicidio en Estados Unidos, por ejemplo, ha incrementado desde que entramos al nuevo milenio. Llegó a un máximo de 30 años en 2016, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.

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Y aunque hay muchas drogas y métodos de terapia disponibles para personas con depresión, menos de mitad de las personas logran una remisión sostenida. En los últimos años, sin embargo, doctores han encontrado evidencia convincente que una dosis baja de ketamina — un medicamento utilizado por doctores y veterinarios por sus propiedades anestésicas y por otras personas por sus efectos psicodélicos — podría representar un avance genuino en el tratamiento de la depresión.

Un nuevo estudio publicado en el diario científico American Journal of Psychiatry sugiere que la ketamina podría ser efectiva como un tratamiento de acción rápida para prevenir el suicidio.

En el estudio, pacientes deprimidos que recibieron una infusión de ketamina reportaron una reducción de sus pensamientos suicidas, muchos de ellos solo pocas horas después de recibir la droga.

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Para el estudio, los doctores reclutaron a 80 voluntarios con depresión clínica que se registraron con el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York para participar en unas pruebas aleatorias.

Todos los voluntarios tenían pensamientos suicidas. Un grupo recibió el sedante midazolam (para servir como un control) mientras otro recibió una infusión baja de ketamina. Los doctores luego realizaron un seguimiento de los pacientes durante seis semanas mientras estos se sometían a un tratamiento psiquiátrico estándar.

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En el primer día del tratamiento después de solamente unas horas, las personas que habían recibido la ketamina respondieron al tratamiento y experimentaron menos pensamientos suicidas que el grupo de control. Parte de eso se debió a que el medicamento estaba mejorando la depresión de las personas, pero también tuvo un impacto directo en su ideación suicida. Mejor aún, esta reducción se mantuvo durante las seis semanas, probablemente por el tratamiento adicional que estaban recibiendo los pacientes. La mejora era tan dramática que los investigadores decidieron administrar ketamina a los pacientes que no habían respondido a la midazolam después de unas semanas. Esos pacientes también mejoraron.

“Sugiere que el tratamiento de ketamina puede ayudar sacar a las personas que están en un estado suicida de ese estado rápidamente”, me comentó Michael Grunebaum, un autor del estudio y profesor de psiquiatría en la Columbia University Medical Center. “Sería un tratamiento relativamente simple para administrar en los hospitales”.

La efectividad de la ketamina se ha demostrado en muchos estudios durante años (la mayoría pequeños). Entre un 50 y 60% de personas responden al tratamiento, dijo Grunebaum. Pero no es una droga milagrosa. Por ejemplo, aunque los pacientes de Grunebaum han deseando probar ketamina, sus efectos solamente duran aproximadamente una semana. Esto hace que sea un tratamiento inconveniente para una enfermedad crónica como la depresión, ya que la ketamina solo se puede administrar mediante una aguja o un catéter por ahora.

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Actualmente, la droga no está aprobada para tratar la depresión, aunque por lo menos una droga derivada de la ketamina está en el proceso de aprobación de la Administración Federal de Drogas en Estados Unidos.

Todavía hay preguntas sin responder sobre los posibles efectos secundarios a largo plazo de la droga. Cuando se usa en dosis más altas por motivos recreacionales, la ketamina causa alucinaciones y es adictiva. El uso frecuente de la droga puede causar problemas de memoria y el uso intensivo hasta puede causar que las personas entren en coma o mueran.

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“No le llamaría el avance definitivo [como tratamiento de la depresión y el suicidio], solo le llamaría un avance”, explicó Grunebaum. “Lo más importante de la ketamina es que parece tener un mecanismo diferente para tratar la depresión que los medicamentos aprobados. Así que eso crear posibilidades para una nueva generación de drogas que podrían ayudar a muchas personas estupendas que no responden a los tratamientos actuales”.

Grunebaum y su equipo esperan conseguir financiación para un estudio que les permita escanear a los cerebros de pacientes que reciben un tratamiento de ketamina. Su objetivo: obtener un mejor entendimiento de cómo funciona la droga para tratar la depresión y reducir los pensamientos suicidas.

[American Journal of Psychiatry]