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La llegada de la temporada de huracanes en medio de una pandemia será una pesadilla

Ilustración para el artículo titulado

Intentar evacuar tu hogar antes de que llegue un huracán es bastante difícil. Ahora imagina tener que hacerlo durante la actual pandemia de covid-19.

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La temporada de huracanes está a dos meses de distancia. Y el último pronóstico para la temporada en este 2020 muestra que es probable que el Océano Atlántico vea un número de huracanes superior al promedio. Mientras tanto, el coronavirus no parece irse a ningún lado en el corto plazo, y la combinación podría desencadenar un escenario de pesadilla.

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La Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos, ha publicado su pronóstico anual de la temporada de huracanes, y los hallazgos son bastante desconcertantes durante estos tiempos de incertidumbre económica y sanitaria. Vivir en un mundo afectado por un virus altamente contagioso es bastante difícil. ¿Pero agregarle también huracanes devastadores a la situación? Ese es otro nivel de angustia.

Los científicos estiman que esta temporada verá cerca de ocho huracanes. Cuatro de ellos serán al menos de Categoría 3, el umbral para huracanes importantes, los más terribles. Eso está por encima del promedio por temporada de aproximadamente seis huracanes, de los cuales dos se convierten en huracanes importantes. El análisis también encontró una probabilidad del 69% de que al menos un huracán importante pueda tocar tierra en los Estados Unidos. Las razones del pronóstico activo son las cálidas temperaturas del océano en el Atlántico, que están asociadas con una presión inferior a la normal. Esos son dos ingredientes clave para una temporada activa de huracanes. El cambio climático está destinado a hacer que estas temporadas sean aún más activas debido a las aguas más cálidas y al aumento de la humedad en la atmósfera.

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Por sí solas, estas son proyecciones bastante aterradoras. Pero la crisis del coronavirus hace que la situación sea mucho más preocupante. Se espera que las hospitalizaciones debidas a covid-19 se extiendan hasta el verano en Estados Unidos para regiones del sur como los estados de Florida, Louisiana y Carolina del Sur, lugares que suelen ser afectados por huracanes. En Florida, el gobernador Ron DeSantis ordenó a los residentes quedarse en casa solo esta semana. Muchos parques y tiendas permanecen cerrados en Louisiana, donde el número de casos ya supera los 9.000. Sin embargo, el país necesita una respuesta coordinada con todos los funcionarios unidos si Estados Unidos quiere evitar una temporada de huracanes extremadamente desastrosa, dijo a Earther Samantha Montano, profesora asistente de gestión de emergencias y ciencias de desastres en la Universidad de Nebraska Omaha.

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“Realmente necesitamos que algunos funcionarios elegidos en específico hagan todo lo posible para controlar la situación del covid lo más rápido posible”, dijo Montano. “Tenemos que tratar de salir de estos picos de la curva del covid–19 tanto como podamos para que no coincidan con la temporada de huracanes”

Los huracanes son lo suficientemente desastrosos sin además tener una pandemia azotando al planeta tras cámaras. El huracán María dejó casi 3.000 muertos en Puerto Rico, Harvey inundó Houston e Irma azotó la costa de Florida en 2017 en medio de la temporada de huracanes más destructiva registrada. El huracán Michael le dio al Panhandle de Florida un golpe devastador al año siguiente. Estados Unidos ha visto ocurrir tragedias a raíz de estas tormentas sin una crisis de salud pública en curso. La realidad de cómo podría verse esto en medio de covid-19 es algo que los oficiales de emergencias tendrán que ser creativos para resolver.

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Por un lado, está el tema de la evacuación. Algunas personas pueden salir en la seguridad de sus vehículos personales. Pero para aquellos que dependen del transporte público, Montano dijo que será difícil en la era del distanciamiento social. Las evacuaciones podrían volverse aún más complicadas cuando involucran hospitales enteros, que luchan por mantener el orden mínimo en el día a día del manejo del brote de coronavirus.

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“Evacuar un hospital en un día normal o bueno es algo difícil de hacer, pero si además agregas un virus extremadamente contagioso, obviamente eso se vuelve mucho más difícil”, dijo Montano.

Después de las evacuaciones a menudo el siguiente paso involucra refugios, que históricamente nunca han sido tan organizados o seguros para empezar. El Superdome en Nueva Orleans después del huracán Katrina es un testimonio del fracaso que puede suceder cuando se acumulan miles de personas en un solo espacio durante un momento de crisis. Ahora, los refugios tendrán que mantener a las personas a dos metros de distancia, agregando otro desafío.

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Otro problema es que muchas familias recurren a hoteles en lugar de refugios de emergencia federales formales. Sin embargo, los hoteles han cerrado durante la pandemia. Tendrían que estar funcionando (y con personal) antes de que se acerque un huracán para que las familias busquen refugio allí. Lo más importante es que las familias deben tener los recursos necesarios para pagar los costos del hotel si quieren evitar los refugios oficiales. Con el desempleo en su punto más alto (según datos de Estados Unidos), esa opción ya no existe para muchas personas.

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Además, existe la preocupación de aquellos que no logran salir de sus hogares. La búsqueda y rescate es una tarea clave durante y después de los eventos de huracanes. Algunas personas no pueden simplemente empacar una bolsa y correr. Otros se niegan, y el riesgo de contraer coronavirus en el camino puede convencer a más personas de sobrellevar la tormenta en casa. Pero el coronavirus no descansará o se pondrá en pausa durante estos duros momentos. Los primeros en responder a las emergencias y rescates estarán en mayor riesgo de contraer el virus y propagarlo durante tal desastre. Y los voluntarios que generalmente ayudan a buscar y rescatar o distribuir socorro pueden decidir que el riesgo no vale la pena esta vez.

“Es posible que haya menos personas que se presenten para ayudar, lo que podría crear problemas, o podríamos ver que las personas aún se presentan para ayudar, y luego los estamos poniendo en riesgo al estar físicamente cerca uno del otro”, dijo Montano a Earther. “Esto se convertiría en un desafío bastante grande con la dispersión de las donaciones e incluso la recepción de donaciones”.

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Y ni siquiera hemos hablado de los días posteriores a un huracán. La recuperación depende de las cuadrillas de trabajadores para limpiar y reconstruir los escombros. Eso será difícil de coordinar sin exponer a los trabajadores al virus, personas que de por sí comúnmente ya trabajan en condiciones inseguras e inaceptables.

Si las agencias locales de manejo de emergencias se toman el tiempo de prepararse para estos riesgos con anticipación, sus comunidades pueden tener una oportunidad. Sin embargo, las agencias ya no cuentan con fondos suficientes ni personal suficiente, y ahora están abrumadas por la actual emergencia de salud pública. Eso establece una serie de riesgos para la próxima temporada de huracanes.

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“Cada investigador de desastres está advirtiendo a la gente que estos peligros y riesgos no ocurren aislados uno del otro. Se combinan el uno con el otro. Un desastre afecta al otro”.

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