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Todavía no hemos aterrizado en Europa, pero el satélite de Júpiter es uno de los principales candidatos a albergar vida dentro del Sistema Solar. Durante mucho tiempo sus características cicatrices rojizas han sido un misterio. Hoy la NASA cree haber averiguado su posible composición: sal marina.

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Bajo la superficie helada de Europa se cree que hay un enorme océano de agua líquida, y se cree que ese agua a veces escapa por entre las placas de hielo. El color rojizo podría deberse precisamente a los depósitos de sal que el agua va acumulando en las grietas.

¿Cómo ha llegado la NASA a esta hipótesis? La respuesta es mediante un proyecto que lleva el apropiado nombre de “Europa en una lata”. Los investigadores Kevin Hand y Robert Carlson, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), han tomado una muestra de sodio y la han sometido a las mismas condiciones que tendría en la superficie de Europa: vacío, una temperatura de -173 grados celsius, y un constante bombardeo de partículas radioactivas provenientes de Júpiter.

Al cabo de una dosis de radiación equivalente a cien años sobre la superficie del satélite, la sal ha adquirido un tono entre dorado y cobrizo muy similar al de las grietas de Europa. Por supuesto, la NASA no descarta que haya otros compuestos que ayuden a dar esta tonalidad. Los datos de la sonda Galileo apuntan a que también hay compuestos basados en sulfuro o magnesio sobre la superficie de Europa, pero la presencia de sal apunta a una composición similar a la de los océanos de la Tierra. La radiación de Júpiter es un problema para encontrar formas de vida, pero el agua salada es una contrapartida que hace albergar esperanzas al respecto.[NASA vía Geophysical Letters]

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Fotos: NASA / JPL

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