El 4 de octubre de 1957 la desaparecida Unión Soviética lanzaba al cosmos el Sputnik. Se trató del primer satélite artificial puesto en órbita por el hombre, y dio inicio a una revolución poco conocida: la de la investigación científica de la Tierra desde el espacio. SeaStar, Envisat, GRACE, ICESat o CloudSat son algunos de los más de mil satélites que orbitan nuestro planeta. Gracias a ellos, hoy tenemos una visión mucho más completa de él y hemos logrado cosas que hasta hace poco eran ciencia ficción.

Uno de los campos donde mejor se aprecia el impacto positivo de los sat√©lites es en el de la meteorolog√≠a. Desde hace siglos estudiamos el estado del tiempo, pero no fue hasta la llegada de los sat√©lites cuando logramos las tan vitales predicciones meteorol√≥gicas certeras y con una antelaci√≥n √ļtil. Hoy son imprescindibles en navegaci√≥n a√©rea y mar√≠tima, deportes, construcci√≥n, regulaci√≥n de aguas etc. No s√≥lo eso. Los sat√©lites de √ļltima generaci√≥n, como los de la red GOES, o CloudSat y su potente radar de microondas, nos permiten predecir con bastante antelaci√≥n la formaci√≥n de fen√≥menos atmosf√©ricos de alto poder destructivo.

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Por ejemplo, en 2004, los sat√©lites estadounidenses detectaron el hurac√°n Frances d√≠as antes de que impactara contra Florida, lo que sirvi√≥ para organizar la evacuaci√≥n de 2,8 millones de personas, la mayor en la historia del estado. A√ļn con todas las precauciones que se tomaron, s√≥lo en Florida murieron 32 personas. Sin los informes satelitales hubieran sido muchas m√°s.
Además de diversos fenómenos atmosféricos, nuestros vigías espaciales también nos ayudan a detectar y monitorizar otros acontecimientos naturales peligrosos y a gestionar desastres provocados por la naturaleza. Dos casos que lo ilustran: el terremoto de Cachemira de 2005, de los más devastadores de la historia, y los incendios de Sudáfrica.
En el suceso del terremoto, que afect√≥ a la India, Pakist√°n y Afganist√°n llev√°ndose por delante cerca de 86.000 vidas, las autoridades utilizaron im√°genes tomadas por el IKONOS y otros sat√©lites para calcular el alcance de los da√Īos, organizar rescates, y evitar m√°s v√≠ctimas.

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(El antes y el despu√©s de un tramo del r√≠o Neelum a su paso por el pueblo Makhri, Cachemira, India, tras caerle encima media monta√Īa como consecuencia del terremoto sufrido en la regi√≥n en 2005. V√≠a Earth Observatory)

Menos trascendental que lo anterior, pero más llamativo, es el tema de la gestión de los incendios de Sudáfrica mediante la colaboración de satélites.

Hace a√Īos, la NASA comenz√≥ a llevar un completo seguimiento de los incendios que se producen en todo el mundo mediante el uso de sat√©lites. De las primeras conclusiones que sacaron fue que √Āfrica es el continente m√°s afectado. Por afinar m√°s, entre julio de 2002 y julio de 2011 el 70% de los incendios registrados en el mundo se produjeron en √Āfrica. Tal nivel de quema genera muchos problemas, sobre todo a los tendidos el√©ctricos diseminados por Sud√°frica: cuando se acercan a ellos el fuego ioniza el aire alrededor de los cables y se convierte en conductor, generando a veces una especie de rayo artificial desde la l√≠nea al suelo que provoca cortes en la red.

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La solución vino de la mano de Terra y Aqua. Utilizando ambos satélites se creó un sistema que detecta los incendios y cuando encuentra uno cerca de líneas de alta tensión, automáticamente envía mensaje con las coordenadas del fuego al responsable de la zona para su control. Es decir, que los satélites ya no solamente nos ayudan a observar, también colaboran de manera activa.

Igual de llamativas son las técnicas e instrumentos de los satélites con los que los científicos le están tomando el pulso a otras partes y aspectos del planeta.

Todos hemos escuchado en alguna ocasi√≥n eso de que ‚Äúel hombre conoce mejor la Luna que sus propios oc√©anos‚ÄĚ. Aunque la afirmaci√≥n es relativamente cierta, cada vez sabemos m√°s sobre ellos debido en gran medida a los sat√©lites. Uno que nos ayud√≥ fue el SeaStar y su instrumento SeaWiFS con cuyos datos pudimos estudiar el oc√©ano de forma integral y por extensi√≥n comprender mejor el funcionamiento del planeta. La siguiente animaci√≥n, basada en la informaci√≥n obtenida de SeaWiFS, muestra la actividad del tan importante fitoplancton a lo largo de varios a√Īos:

Pero si hay un proyecto importante de investigaci√≥n de los oc√©anos, ese es ECCO2. En √©l participan varias agencias, el MIT, universidades... ¬ŅObjetivo? Estudiar al detalle los comportamientos de las masas de agua de la Tierra para poder predecir el efecto de los oc√©anos en el ciclo global del carbono. Lo logran utilizando toda clase de tecnolog√≠as e informaci√≥n de numerosos sat√©lites (TOPEX, NSCAT, TRMM, Jason etc). Una muestra de lo que hacen es esta m√°gica animaci√≥n en la que vemos las corrientes oce√°nicas superficiales de la Tierra de junio de 2005 a diciembre de 2007:

De los oc√©anos pasamos a los bosques. Conocer su funcionamiento importa porque estos ecosistemas son gigantes almacenes de CO2 y productores de ox√≠geno -ocupan el 25% de la superficie de la Tierra- ¬ŅC√≥mo estudiarlos en conjunto? Desde el espacio, lo que ha resultado un √©xito.

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Una muestra interesante es esta simulaci√≥n de los cambios en la vegetaci√≥n mundial durante un a√Īo creada por la NASA y la NOA usando datos del sat√©lite Suomi NPP:

A ra√≠z de este tipo de vistas hemos descubierto importantes cosas sobre las masas forestales. Una de las m√°s sorprendentes es que, contrariamente a lo que se pensaba, durante la estaci√≥n seca la actividad fotosint√©tica en la Amazonia aumenta mucho m√°s que en la h√ļmeda. Expresado de otra forma, a lo largo de la estaci√≥n seca es cuando la selva crece, no en la h√ļmeda. La raz√≥n parece encontrarse en que en las selvas tropicales las plantas est√°n limitadas por la luz del Sol, no por el agua como ocurre en el resto de la Tierra.

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Aparte de medir la clorofila, Suomi NPP también es capaz de cuantificar las concentraciones de ozono en la atmósfera, una información muy valiosa que se utiliza en investigaciones sobre contaminación y cambio climático. En la tarea le ayudan Tom y Jerry de la misión GRACE.

Son dos satélites idénticos que vuelan en formación separados por 220 kilómetros. Mientras orbitan, miden las variaciones de distancia entre ambos producidas por cambios gravitatorios. A su vez estos cambios gravitatorios son consecuencia de las diferentes distribuciones de la masa en la superficie terrestre. Entre los hitos logrados gracias a los datos de GRACE tenemos el siguiente mapa de la gravedad de la Tierra y el saber que el hielo de la placa de Groenlandia está derritiéndose a una velocidad superior de lo que creíamos.

Y as√≠ podr√≠a continuar exponiendo ejemplos de lo mucho que hemos aprendido y conseguido con los sat√©lites hasta confeccionar un libro. Lo dejo aqu√≠ junto a la que para mi es la ense√Īanza m√°s importante: estas naves espaciales nos ha permitido ver el planeta como lo que es, un sistema interconectado de extremo a extremo que no conoce de fronteras. Si queremos continuar avanzando y solucionar los problemas globales a los que nos enfrentamos, debemos lograr estar igual de interconectados a todos los niveles.

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Foto: Los Angeles Air Force Base