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Ciencia

La Tierra cambia ligeramente de “centro” cada año: la nieve, los monzones y los océanos son los responsables

Un nuevo método desarrollado por científicos de la NASA permite seguir con precisión milimétrica cómo enormes cantidades de agua, hielo y aire se desplazan entre continentes y océanos y modifican estacionalmente el centro de masa del planeta.
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La Tierra parece un objeto enorme y estable, pero su masa no está distribuida siempre de la misma manera. Cada invierno se acumulan enormes cantidades de nieve, los monzones trasladan agua de unas regiones a otras y los océanos reciben agua procedente de las lluvias y el deshielo.

Todo ese movimiento tiene una consecuencia sorprendente: el centro de masa de nuestro planeta cambia ligeramente de posición a lo largo del año.

Un equipo dirigido por el Jet Propulsion Laboratory de la NASA ha desarrollado una nueva técnica para medir ese desplazamiento con precisión extrema. Los resultados, publicados en Geophysical Journal International, muestran que el llamado geocentro puede moverse varios milímetros respecto del centro geométrico terrestre.

La Tierra no es una esfera rígida

Si nuestro planeta fuera una enorme esfera sólida y perfectamente uniforme, su centro geométrico coincidiría permanentemente con su centro de masa.

Pero la Tierra está lejos de comportarse así.

El agua cambia de lugar, el hielo se acumula y desaparece, la atmósfera varía de densidad y hasta la propia corteza terrestre se deforma bajo el peso de esas cargas.

Para medir esos cambios, los científicos utilizaron datos de distintos satélites y estaciones terrestres. Entre ellos se encuentran LAGEOS 1 y 2, dos densas esferas metálicas cubiertas de reflectores que fueron lanzadas en 1976 y 1992 y cuyo movimiento puede seguirse mediante láser desde estaciones repartidas por más de 20 países.

El nuevo método añade además observaciones GPS y datos orbitales de varios satélites de órbita baja, al tiempo que tiene en cuenta cómo el peso del agua y el hielo deforma la superficie terrestre.

Tres milímetros hacia el Polo Norte

Los resultados permiten observar prácticamente cómo el peso del planeta se mueve con las estaciones. En marzo, la acumulación máxima de nieve en Norteamérica y Eurasia desplaza el centro de masa aproximadamente 3 milímetros hacia el Polo Norte.

Solo un mes después ocurre otro movimiento importante.

En abril, la cuenca del Amazonas alcanza unos 2.400 gigatoneladas de agua procedente de las precipitaciones, suficiente para desplazar el geocentro alrededor de 2,2 milímetros hacia Sudamérica.

En noviembre, los monzones del sudeste asiático acumulan aproximadamente 600 gigatoneladas de agua, aportando otro pequeño componente a esta oscilación anual.

Los océanos también inclinan la balanza

Entre agosto y octubre, el agua procedente del deshielo y las lluvias eleva la masa de los océanos y desplaza el centro de la Tierra hacia el Pacífico Sur.

El Pacífico tiene tanta superficie que sus variaciones estacionales dominan buena parte de ese efecto, aunque también participan mares mucho más pequeños como el Mediterráneo, el Báltico, el Rojo, el del Norte y el de Barents. Incluso la atmósfera influye. Durante el invierno, el aire frío se vuelve más denso y concentra ligeramente más masa sobre determinadas regiones del planeta.

Un movimiento diminuto que importa muchísimo

Desplazamientos de apenas unos milímetros pueden parecer irrelevantes, pero son importantes para los sistemas que necesitan saber con enorme precisión dónde está el centro de referencia de la Tierra.

Entre ellos están la navegación por satélite, la cartografía, la medición del nivel del mar y la agricultura de precisión.

El trabajo también revela algo inesperado: la magnitud del movimiento anual parece ser aproximadamente la mitad de lo que se estimaba hace ocho años, lo que sugiere que la cantidad de masa de agua y aire que se intercambia entre hemisferios es menor de lo pensado.

La Tierra, por tanto, no cambia realmente de lugar. Pero dentro de ella, billones de toneladas de agua, hielo y aire están moviéndose continuamente, haciendo que su punto de equilibrio oscile unos pocos milímetros cada temporada.

Fuente: Meteored.

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