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Ciencia

La Tierra recorre casi 1.000 millones de kilómetros cada año a unos 107.000 km/h. Lo más sorprendente es que nuestro cuerpo no puede sentir ese viaje

Mientras estamos sentados, dormimos o caminamos por la calle, el planeta se desplaza alrededor del Sol a unos 30 kilómetros por segundo. Su velocidad cambia a lo largo del año y la razón por la que no notamos semejante movimiento está en una de las ideas fundamentales de la física: la velocidad solo tiene sentido respecto a algo.
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Ahora mismo, aunque parezca que estás completamente quieto, estás viajando por el espacio a una velocidad difícil de imaginar. La Tierra se mueve alrededor del Sol a una media cercana a 29,78 kilómetros por segundo, equivalentes a unos 107.200 km/h. En aproximadamente un año completa una vuelta que supone recorrer del orden de 940 millones de kilómetros. Y hay una primera sorpresa: esos 107.000 km/h no son una velocidad fija.

La órbita terrestre no es un círculo perfecto, sino una elipse ligeramente excéntrica. NASA calcula que nuestra velocidad orbital oscila aproximadamente entre 29,29 y 30,29 km/s, es decir, entre unos 105.400 y 109.000 km/h.

Hay una época del año en la que viajamos más rápido

La Tierra recorre casi 1.000 millones de kilómetros cada año a unos 107.000 km/h. Lo más sorprendente es que nuestro cuerpo no puede sentir ese viaje
© 2007–08 Tunç Tezel..

La diferencia se debe a algo que Johannes Kepler describió hace más de cuatro siglos. Cuando un planeta se acerca al Sol se mueve más deprisa; cuando se aleja, reduce su velocidad. Es la segunda ley del movimiento planetario.

La Tierra alcanza el perihelio, su punto más cercano al Sol, alrededor de comienzos de enero, cuando se encuentra a aproximadamente 147,1 millones de kilómetros. Seis meses después llega al afelio, a unos 152,1 millones de kilómetros. En el primer punto ronda los 30,29 km/s; en el segundo baja hasta aproximadamente 29,29 km/s.

Es decir, entre enero y julio la velocidad de todo el planeta puede variar en unos 3.600 km/h sin que nadie note que hemos acelerado o frenado.

Y no estamos hablando siquiera de una velocidad imposible para nuestra tecnología. La sonda Parker Solar Probe de NASA ha alcanzado alrededor de 692.000 km/h durante sus aproximaciones al Sol, más de seis veces la velocidad orbital terrestre y el récord para un objeto construido por seres humanos.

La pregunta realmente extraña es por qué no sentimos nada

La Tierra recorre casi 1.000 millones de kilómetros cada año a unos 107.000 km/h. Lo más sorprendente es que nuestro cuerpo no puede sentir ese viaje
© NASA/JPL-Caltech.

Nuestros sentidos no tienen una forma de detectar una velocidad absoluta.

Lo que percibimos son cambios en el movimiento, vibraciones y aceleraciones respecto a nuestro entorno. Por eso podemos viajar suavemente en un avión a cientos de kilómetros por hora y, si cerramos las ventanillas y el vuelo es estable, no sentir esa velocidad directamente. NASA utiliza precisamente este principio para explicar por qué los aproximadamente 107.000 km/h de la Tierra no producen ninguna sensación especial.

Además, nosotros no estamos atravesando una atmósfera inmóvil a esa velocidad. El suelo, los océanos, la atmósfera y nosotros viajamos juntos alrededor del Sol.

La gravedad solar sí está acelerando constantemente a la Tierra al cambiar la dirección de su movimiento. De hecho, eso es precisamente una órbita: sin el Sol, nuestro planeta tendería a continuar en una trayectoria recta; su gravedad curva continuamente ese camino y mantiene a la Tierra alrededor de la estrella.

En realidad, la Tierra está cayendo hacia el Sol todo el tiempo

Esta es quizá la forma más intuitiva de entenderlo. La Tierra está siendo atraída constantemente hacia el Sol, pero al mismo tiempo posee una enorme velocidad lateral. Cae hacia nuestra estrella mientras avanza tan deprisa que nunca llega a alcanzarla. El resultado de esa combinación es una trayectoria orbital casi circular. Y ese viaje no se detiene nunca. NASA calcula que completar una órbita respecto a las estrellas requiere unos 365 días, 6 horas y 9 minutos.

Así que durante los pocos minutos que has tardado en leer este artículo, la Tierra ha avanzado ya miles de kilómetros alrededor del Sol. La sensación desde aquí abajo, mientras tanto, sigue siendo exactamente la misma: ninguna.

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