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Reconstrucción artística del poblado y su muralla.
Reconstrucción artística del poblado y su muralla.
Imagen: J. McCarthy y E. Galili

Tel Hreiz fue en su día una vibrante comunidad neolótica. Sus habitantes prosperaron durante siglos gracias a la caza, el cultivo y el comercio. Ninguno de ellos sabía que a miles de kilómetros de su aldea el hielo de los polos se estaba fundiendo. El resultado es una lección del pasado que debería sernos ya familiar.

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Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Tel Hreiz un malecón de 7.000 años de antigüedad frente a la costa israelí. El muro ha resultado ser la defensa más antigua conocida contra el aumento del nivel del mar. Por supuesto, el malecón finalmente falló, y la aldea tuvo que ser abandonada.

El sitio arqueológico de Tel Hreiz está ubicado frente a la costa de Israel. Estudiando sus restos los investigadores han descubierto que durante el neolítico albergó una vibrante comunidad durante un largo período de tiempo. Sus habitantes cazaban gacelas y ciervos, criaban vacas y cerdos, pescaban tilapia, criaban perros y fabricaban grandes cantidades de aceite de oliva.

Todo parecía estar bien, pero la comunidad era completamente ajena a algo con lo que estamos demasiado familiarizados hoy: cantidades masivas de hielo derretido. La diferencia es que mientras hoy somos los responsables de la catástrofe climática actual y el aumento asociado en los niveles del mar, en aquel tiempo los habitantes de Tel Hreiz eran completamente inocentes. El Pleistoceno y la última gran edad de hielo habían llegado a su fin unos pocos miles de años antes, y el derretimiento simplemente era el planeta entrando en un nuevo ciclo natural.

Corte que muestra la ubicación de la aldea hoy (arriba) y su situación durante el neolítico.
Corte que muestra la ubicación de la aldea hoy (arriba) y su situación durante el neolítico.
Imagen: J. McCarthy, E. Galili, y J. Benjamin
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Aunque era imposible que supieran eso, los colonos originales construyeron sabiamente su pueblo a 3 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, con cada generación que pasaba, los aldeanos notaron algo bastante aterrador: las aguas del Mediterráneo eran cada vez más altas.

De hecho, según una nueva investigación publicada esta semana en PLOS One, el aumento del nivel del mar habría sido apreciable a lo largo de la vida de una persona, ya que el nivel de las aguas subió a un ritmo alarmante de 4 a 7 milímetros cada año, o alrededor de 70 centímetros cada 100 años. Reacios a abandonar su preciado asentamiento y dispuestos a protegerse contra las olas cada vez más poderosas y los efectos destructivos de la erosión, los habitantes de Tel Hreiz decidieron tomar el asunto en sus propias manos y construyeron un malecón de 100 metros de largo que discurría paralelo a la costa.

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El malecón pudo haber ayudado por un tiempo, pero finalmente falló, y la aldea tuvo que ser abandonada después de casi 500 años de ocupación continua.

Estos son los hallazgos de un nuevo estudio publicado en PLOS One, y que involucró una colaboración internacional de científicos de la Universidad de Haifa, la Universidad de Flinders en Australia, la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad Hebrea. El malecón, que hoy está sumergido bajo tres metros de agua, se construyó hace unos 7.000 años. Es un hallazgo excepcional, ya que no se conocían mejoras de infraestructura como estas en la región hasta bien entrada la Edad del Bronce y del Hierro.

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Es importante destacar que la nueva investigación, dirigida por el arqueólogo Ehud Galili de la Universidad de Haifa, muestra que la batalla de la humanidad contra el aumento del nivel del mar se remonta a miles de años atrás.

Modelo que muestra la situación de la aldea comparada con el nivel del agua actual.
Modelo que muestra la situación de la aldea comparada con el nivel del agua actual.
Imagen: J. McCarthy, E. Galili, y J. Benjamin
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El sitio sumergido de Tel Hreiz fue descubierto originalmente en la década de 1960, pero los arqueólogos no lo habían explorado a fondo hasta hace poco. Desde 2012, la excavación submarina ha revelado varias estructuras arquitectónicas, artefactos, restos de humanos y animales, y ahora, el antiguo malecón.

El malecón, como sugiere la nueva investigación, no era nada lujoso, ya que se había construido apilando grandes rocas una encima de la otra. Probablemente requirió mucho trabajo y coordinación para construir. La longitud del malecón, el uso de grandes rocas de fuera de la comunidad y su cuidadosa disposición en la costa “reflejan el gran esfuerzo invertido por los aldeanos neolíticos en su concepción, organización y construcción”, escribieron los autores en el estudio.

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Naturalmente, esta lección de historia prehistórica nos sirve hoy como una grave advertencia. Según las predicciones del IPCC, estiman que el cambio climático autoinfligido elevará los océanos entre 1.7 y3 mm por año durante el presente siglo. Es una subida más pequeña de la que se experimentó durante el Neolítico, pero estos aumentos del nivel del mar seguirán siendo problemáticos para las comunidades costeras. La situación inevitablemente resultará en la construcción de defensas y diques más modernos, pero el océano, como ya descubrieron nuestros antepasados ​​neolíticos, es poderoso e implacable. Al igual que ellos, es posible que nosotros también tengamos que abandonar a regañadientes nuestras queridas comunidades.

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