Durante décadas, el gran tiburón blanco fue considerado uno de los depredadores más temidos del océano. Sin embargo, las investigaciones científicas están revelando que incluso estos animales pueden convertirse en presas de un cazador mucho más sofisticado: la orca.
En diferentes regiones del planeta, los investigadores han documentado ataques en los que las orcas matan tiburones blancos y extraen selectivamente sus hígados, dejando gran parte del cuerpo intacto.
Esta conducta ha despertado un enorme interés científico, no solamente por la precisión de los ataques, sino porque está modificando la distribución de los tiburones y las relaciones entre distintas especies marinas.
El descubrimiento comenzó con tiburones muertos en Sudáfrica
En mayo de 2017, investigadores encontraron un gran tiburón blanco muerto en las costas de Gansbaai, Sudáfrica.
El animal pesaba aproximadamente 1.100 kilogramos y presentaba una enorme herida abdominal. Su hígado, de unos 90 kilogramos, había desaparecido. Durante los meses siguientes aparecieron otros tiburones con lesiones similares.
Las sospechas recayeron sobre dos orcas macho conocidas como Puerto y Estribor, identificadas por sus características aletas dorsales inclinadas en direcciones opuestas.
En 2022, una grabación realizada con drones permitió documentar directamente cómo varias orcas atacaban a un tiburón blanco frente a la costa sudafricana.

Por qué las orcas buscan específicamente el hígado de los tiburones
El hígado de un tiburón blanco constituye una importante reserva de energía. En los ejemplares adultos puede representar una proporción considerable de su peso corporal y contiene grandes cantidades de lípidos, fundamentales para sus desplazamientos y flotabilidad.
Para las orcas, este órgano representa una fuente de alimento extremadamente nutritiva.
Los investigadores han observado que algunos ataques incluyen maniobras destinadas a voltear a los tiburones. Esta posición puede provocar inmovilidad tónica, un estado temporal que reduce su capacidad de respuesta y facilita el ataque.
En junio de 2023, la orca Estribor fue filmada matando a un tiburón blanco joven y extrayéndole el hígado en menos de dos minutos, sin ayuda de otros individuos.
Una estrategia de caza que también apareció en México y Australia
Los ataques no se limitan a Sudáfrica.
En el golfo de California, México, investigadores documentaron a un grupo de cinco orcas coordinándose para capturar tiburones blancos y consumir sus hígados. Los científicos consideran que estas técnicas podrían transmitirse mediante aprendizaje social dentro de las familias de orcas.
También se confirmaron ataques en Australia, donde el análisis de un tiburón blanco muerto permitió identificar ADN de orca en sus heridas.
Sin embargo, todavía se investiga si estas conductas son cada vez más frecuentes o si simplemente se registran mejor gracias al uso de drones y cámaras submarinas.
Los tiburones blancos están abandonando territorios donde aparecen orcas
Una de las consecuencias más sorprendentes es el cambio de comportamiento de los tiburones.
En determinadas zonas de Sudáfrica, los grandes blancos han reducido drásticamente su presencia después de los encuentros con orcas. Un fenómeno similar fue documentado frente a California, donde los tiburones abandonaron áreas de alimentación tras detectar la llegada de estos cetáceos.
Su ausencia puede modificar las poblaciones de otras especies y alterar las relaciones entre depredadores y presas. Los científicos advierten que estos efectos se suman a otras amenazas que enfrentan los tiburones, como la pesca accidental, la contaminación y la degradación de sus hábitats.
El descubrimiento demuestra que incluso los mayores depredadores del océano forman parte de un equilibrio ecológico complejo, donde la presencia de una sola especie puede transformar el comportamiento de muchas otras.