No es la primera vez que hablamos de lectores de ondas cerebrales para controlar, en el futuro, el funcionamiento de nuestros gadgets. El arquitecto turco Guvenc Ozel ha ido un pasito m√°s all√° y ha creado estas paredes que se mueven al ritmo de nuestros pensamientos.

La instalación forma parte de la Bienal de Estambul y es un experimento que trata de demostrar como hasta una casa podría responder a nuestros estados de ánimo moviéndose para, por ejemplo, abrir las ventanas y hacer que entre más luz.

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La obra de Ozel se llama Cerebral Hut y es una semiesfera de paredes formadas por un intrincado conjunto de paneles que responden de forma genérica al estado mental del espectador inflándose o desinflándose.

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El espectador ‚Äėcontrola‚Äô las paredes mediante un lector inal√°mbrico de ondas cerebrales como los de Neurosky que ha sido convenientemente reprogramado. Lo cierto es que una casa cuyas paredes respondan al estado de √°nimo resulta una idea fascinante e inquietante a partes iguales [The Dish].