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Ciencia

Los científicos venían midiendo mal las olas de calor marinas: un nuevo estudio revela que la exposición real al calor estaba subestimada en más de un 150%

Una ola de calor marina tiene, oficialmente, un principio y un final bien definidos en cualquier informe científico. El problema es que el agua no funciona así. Como una olla que sigue absorbiendo calor mucho después de apagar la hornalla, las aguas costeras pueden permanecer anormalmente cálidas durante semanas o meses antes y después del evento que efectivamente queda registrado como ola de calor
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Un equipo de investigadores de la Escuela Batten de Ciencias Costeras y Marinas y el Instituto de Ciencias Marinas de Virginia (VIMS), ambos parte de William & Mary, desarrolló un nuevo método para medir cuánto calor acumulado reciben realmente los ecosistemas costeros durante y alrededor de una ola de calor marina. El estudio, publicado en la revista Communications Earth & Environment, del grupo Nature, encontró que los métodos tradicionales de medición subestiman la exposición acumulada real al calor en más de un 150%.

Por qué mirar solo la ola de calor no alcanza

Ola De Calor The Blob
© Por NASA Physical Oceanography Distributed Active Archive Center – Laura Naranjo «The Blob», NASA, March 15th 2019, https://earthdata.nasa.gov/user-resources/sensing-our-planet/blob, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=77655048

Hasta ahora, la ciencia solía tratar a las olas de calor marinas como eventos aislados, con una ventana temporal bien delimitada. El nuevo estudio, basado en registros de temperatura de largo plazo de 20 estuarios de Estados Unidos, propone en cambio tratarlas como parte de episodios de calentamiento mucho más amplios, clasificando también los períodos cálidos que ocurren antes y después del evento oficial, y combinándolos en una sola medida de exposición acumulada al calor.

Ricardo Utzig Nardi, autor principal del estudio, quien realizó la investigación como parte de su tesis de maestría en VIMS y la Escuela Batten, bajo la dirección del coautor Piero Mazzini, explicó que el equipo empezó a notar anomalías de agua caliente a ambos lados de las olas de calor marinas, y se dio cuenta de que en realidad estaban incrustadas dentro de períodos más largos de agua cálida. Según remarcó, aunque suene obvio, los estudios suelen concentrarse únicamente en la ventana formal de la ola de calor, algo que no representa con precisión las condiciones reales que atraviesan los ecosistemas.

Una olla que sigue caliente después de apagar el fuego

Nardi utilizó una analogía sencilla para explicar el hallazgo: así como hervir agua exige tiempo y energía sostenidos, calentar un cuerpo de agua costero funciona de manera similar, incluso después de que la ola de calor formal ya terminó. En muchos de los casos analizados, las fases cálidas previas y posteriores al evento aportaron tanta exposición acumulada al calor como la propia ola de calor, o incluso más.

Un trabajo posible gracias a décadas de monitoreo

Cambio Climatico
© By NOAA: National Ocean Service – NOAA: National Ocean Service, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=86816396

Piero Mazzini, coautor del estudio, destacó que este trabajo nació de una pregunta simple sobre la relación entre la temperatura y las condiciones de calidad del agua en los estuarios, y que solo fue posible gracias al Sistema Nacional de Reservas de Investigación Estuarina de la NOAA y sus registros de temperatura de alta frecuencia sostenidos durante décadas. Según explicó, este tipo de programas de monitoreo integral permiten formular preguntas más ambiciosas y descubrir patrones que de otro modo permanecerían ocultos.

Parte de una línea de investigación más amplia

Este trabajo se suma a una serie de estudios recientes del mismo grupo de investigación sobre olas de calor marinas. Meses antes, Mazzini y el doctorando Nathan Shunk habían definido el concepto de olas de calor marinas verticales, con un esquema de clasificación específico para la bahía de Chesapeake, publicado en el Journal of Geophysical Research: Oceans. Un año antes, Nardi y Mazzini ya habían publicado otro estudio que pronosticaba un aumento de las olas de calor marinas a lo largo de la costa este de Estados Unidos, vinculando su frecuencia con patrones climáticos de gran escala como El Niño y la Oscilación Decadal del Pacífico.

Por qué esto cambia la forma de evaluar el riesgo ecológico

El objetivo declarado del nuevo marco de medición es representar con mayor fidelidad las condiciones de temperatura que los organismos marinos realmente experimentan, y mejorar así las evaluaciones de riesgo ecológico frente al calentamiento del océano. Según los propios investigadores, ya no es posible analizar las olas de calor marinas de forma aislada al momento de evaluar el impacto real de los eventos de calentamiento sobre los ecosistemas costeros y oceánicos.

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