Grabar vídeo desde un dron se está convirtiendo en una actividad peligrosa. A los riesgos inherentes a volar un vehículo de radiocontrol, las caídas sobre personas, y la legislación cada vez más restrictiva hay que sumar ahora un nuevo enemigo natural: algunos artistas punk.

Lo cierto es que meter un dron en un concierto de punk rock no parece la mejor de las ideas, pero ese fue el trabajo para el que contrataron al realizador Harry Arnold: grabar un concierto de la banda Trash Talk.

El bajista de la banda, Spencer Pollard, no vio con buenos ojos la llegada del dron al escenario, y lo derrib√≥ de un botellazo de cerveza despu√©s de errar el tiro con las dos primeras birras (que acabaron impactando en el p√ļblico). Antes de estrellarse, el dron pudo grabar algunas escenas interesantes, incluyendo el habitual mosh pit.

Seg√ļn informa mLive, Pollard y Arnold intercambiaron sendas peinetas durante la negociaci√≥n de una posible indemnizaci√≥n del veh√≠culo, as√≠ que fueron finalmente los responsable de la sala los que se hicieron cargo de los da√Īos. [v√≠a mLive]

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