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Los cuentos para niños a menudo retratan a los elefantes huyendo despavoridos ante un ratón. La idea de un coloso acobardado por algo tan pequeño es simpática, pero no es cierta. Sin embargo, si hay un animal al que los elefantes temen y evitan: la abeja. Ese miedo además les está salvando la vida.

El mito del elefante asustándose de un ratón es muy antiguo. Los cazadores de mitos de Discovery Channel llegaron a encontrar una referencia a ese supuesto miedo en los escritos de Plinio el Viejo, en el año 77 de nuestra era. Los antiguos griegos contaban que los ratones eran capaces de trepar por la trompa del elefante e introducirse en sus orificios nasales, volviéndolos locos.

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En realidad esta proeza ratonil es bastante difícil, por no decir imposible. Para empezar probablemente ningún ratón querría emprenderla de buen grado, y en todo caso el elefante solo necesita soplar enérgicamente para librarse del problema. Aunque no hay pruebas científicas que sostengan el mito, es posible que algunos elefantes sí se sobresalten al ver pasar un ratón a toda velocidad cerca por un motivo: no tienen buena vista, y les resulta imposible determinar hasta qué punto esa veloz sombra que acaba de pasar es una amenaza.

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En África, lo que los elefantes temen más que a nada son las abejas. El miedo de los paquidermos a cualquier tipo de abeja o avispa está muy bien documentado y tiene su razón de ser. Aunque las abejas no pueden perforar la gruesa piel de los elefantes con sus aguijones, en caso de ataque suelen arremolinarse en las mucosas y partes más delicadas del animal, como los ojos, la nariz o la boca. Las picaduras ahí, además de dolorosas, pueden provocar inflamación peligrosa para el animal.

Si el miedo a las abejas está salvando la vida de los elefantes es por otro motivo. Sabedores del terror de los paquidermos, los conservacionistas están utilizando colmenas para delimitar las áreas por las que los elefantes deambulan. Una colmena cada 20 metros es suficiente para crear una barrera invisible que respeta el 80 de los elefantes. El miedo a los insectos está tan arraigado que hasta reaccionan a las colmenas artificiales que imitan una real.

Las abejas se han convertido en una peculiar pero efectiva manera de evitar que los elefantes invadan cultivos o poblados y terminen ocasionando incidentes con el ser humano que a menudo se traducen en disparos para el elefante. También permite retener a los paquidermos en los confines de las reservas donde su caza está prohibida.

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Un reciente estudio publicado por la Universidad de Oxford demuestra que los elefantes asiáticos también huyen de las abejas, aunque en menor medida. Probablemente se deba a que las abejas africanas son más agresivas que su contrapartida asiática. [vía LiveScience y The New York Times]