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Ciencia

Los gatos son más sociales de lo que creíamos y pueden celebrar cuando sus tutores vuelven a casa

Durante años fueron vistos como animales distantes e independientes, pero cada vez hay más evidencias de que los gatos pueden establecer vínculos estrechos con las personas, buscar su olor cuando están solos y mostrar conductas de bienvenida cuando regresan a casa.
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Durante mucho tiempo, los gatos fueron considerados animales solitarios, independientes y mucho menos interesados en el contacto humano que los perros. Sin embargo, esa imagen empieza a quedar desactualizada. El estudio de su comportamiento ha demostrado que los felinos domésticos pueden desarrollar relaciones sociales complejas con las personas con las que conviven y que, en muchos casos, esas relaciones se manifiestan de formas muy reconocibles.

El veterinario Juanjovet explica que algunos gatos incluso pueden echar de menos a sus tutores cuando estos pasan varias horas fuera de casa. Una de las señales más evidentes aparece precisamente en el momento del reencuentro. Muchos gatos se acercan cuando escuchan la puerta, buscan el contacto físico, comienzan a ronronear o se frotan contra las piernas de la persona que acaba de regresar.

Estas conductas no son simples gestos aleatorios. Los gatos utilizan el roce como una forma de interacción social y también para intercambiar señales olfativas. Por eso, cuando un animal se acerca y frota su cabeza o su cuerpo contra su tutor, puede estar reforzando el vínculo con alguien que reconoce como parte de su entorno social.

Los gatos son más sociales de lo que creíamos y pueden celebrar cuando sus tutores vuelven a casa
© Magnific

El vínculo también aparece cuando estamos fuera de casa

La relación con las personas no desaparece cuando el tutor abandona la vivienda. Algunos gatos buscan lugares u objetos asociados con su presencia, como una cama, una manta, una camiseta usada o un pijama.

El olor juega un papel fundamental en la manera en que los felinos reconocen y organizan su entorno. Por eso, permanecer cerca de prendas que conservan el olor de una persona conocida puede ofrecerles una referencia familiar durante las horas en las que están solos.

Esto no significa necesariamente que el animal esté sufriendo cada vez que su tutor se marcha. Sin embargo, sí muestra hasta qué punto determinados olores pueden adquirir un fuerte valor social y emocional para el gato.

Cuando la persona regresa, esa relación puede expresarse de diferentes maneras. Algunos animales esperan cerca de la puerta, otros aparecen poco después y existen gatos que incluso llevan sus juguetes preferidos para iniciar una interacción. La respuesta depende de la personalidad de cada ejemplar, de sus experiencias anteriores y del tipo de relación que haya desarrollado con las personas de su hogar.

@juanjovetmascotas

¿Sabes si tu gato te añora o te echa de menos cuando te vas? 🐱💙

♬ sonido original – JuanjoVet 😺 Veterinario Gatos

Los gatos forman relaciones más complejas de lo que se pensaba

Durante los últimos años, distintos estudios también han cuestionado la idea de que los gatos sean incapaces de establecer vínculos de apego. Algunos experimentos han observado comportamientos comparables, en determinados aspectos, con los que aparecen entre bebés y sus cuidadores o entre perros y humanos.

Esto no significa que gatos, perros y personas expresen sus relaciones de la misma forma. Los felinos suelen conservar una mayor autonomía y pueden necesitar más espacio individual. Pero independencia y sociabilidad no son características incompatibles.

De hecho, un gato puede pasar muchas horas descansando solo y, al mismo tiempo, buscar activamente a una persona determinada cuando necesita seguridad, interacción o compañía.

Juanjovet plantea que los gatos están evolucionando hacia una mayor sociabilidad como consecuencia de su convivencia prolongada con los humanos. Aunque demostrar un cambio evolutivo reciente requiere evidencias genéticas y estudios a largo plazo, sí sabemos que la domesticación y la selección han moldeado durante miles de años la relación entre ambas especies.

Por eso, parte de la sensación de que los gatos son ahora “más sociales” también puede deberse a algo más sencillo: durante mucho tiempo subestimamos su capacidad para relacionarse con nosotros.

Cuando un gato corre hacia la puerta, ronronea, se frota contra las piernas o elige dormir sobre una prenda impregnada con el olor de su tutor, probablemente no está actuando por simple curiosidad. Son comportamientos que ayudan a mostrar que, detrás de su fama de animal independiente, existe una vida social mucho más rica de lo que tradicionalmente imaginamos.

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