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Los mosquitos han aprendido a poner huevos latentes que pueden aguantar inviernos brutales

Los mosquitos Aedes albopictus han empezando a poner huevos resistentes al invierno.
Foto: James Gathany/Centers for Disease Control and Prevention (AP)

Los mosquitos no se convirtieron en los asesinos de animales más prolíficos de la humanidad por ser vagos. Un nuevo estudio publicado esta semana sugiere que una especie de mosquitos en Estados Unidos ha aprendido a poner huevos latentes que pueden aguantar los inviernos brutales del norte del país.

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Se cree que el mosquito tigre, o Aedes albopictus, llegó a Estados Unidos a mediados de los años 80 y se estableció en Texas. El mosquito se extendió rápidamente y ahora se puede encontrar a lo largo de la zona sureste y central del país. Aunque la especie relacionada, Aedes aegypti, es más propensa a causar enfermedad, Aedes albopictus es portador de Zika, dengue, virus del Nilo Occidental y otras virus que infectan al cerebro.

El mosquito tigre ha empezado a emplear una estrategia que le permite sobrevivir en temperaturas más bajas. La clave está en sus huevos. Cuando los mosquitos “presienten” que se van a producir temperaturas extremas, y que las noches serán más largas debido al invierno, ponen más huevos latentes. Estos huevos se “despiertan” cuando los días son más largos y las condiciones más favorables. En ese momento, nacen de forma normal.

En las palabras de la Universidad de Washington en St. Louis: los huevos son como cápsulas del tiempo de mosquitos.

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Los autores de este nuevo estudio, publicado en el Journal of Applied Ecology, querían saber lo duraderos que eran estos huevos latentes y si había diferencias entre las poblaciones que viven en el sur, que es más caluroso, y las poblaciones que viven en el norte, donde se encuentran al borde de la supervivencia.

Para el estudio, los investigadores recogieron huevos y larvas del norte y el sur. Procedieron a criar varias generaciones de estos mosquitos y luego dejaron nuevas tandas de huevos en varios sitios del país antes del comienzo del invierno. Cuando terminó el invierno, los investigadores recogieron los huevos de nuevo para ver cuántos habían nacido exitosamente.

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Quizá una de las únicas buenas noticias que salió del estudio fue que los huevos no pudieron sobrevivir en Wisconsin, uno de los estados más septentrionales del país, sin importar su punto de origen. Los huevos de mosquitos del norte y el sur sobrevivieron en las áreas más calurosas cerca del centro de su zona actual y también en el laboratorio que simuló un invierno típico en Asia, que es donde proviene la especie.

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No obstante, alrededor de tres cuartos de los huevos del norte pudieron aguantar un invierno en Pennsylvania, un estado en la parte norte de su zona normal. El porcentaje es casi el doble de los huevos sureños que sobrevivieron.

Los resultados sugieren, de acuerdo con los autores, que los mosquitos tigres del norte se han adaptado fisiológicamente a sus nuevos hogares mejor de lo que se esperaba. Y han logrado esto en una cantidad de tiempo increíble en términos de evolución.

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“Todo esto ocurrió dentro de un periodo de 30 años”, afirmó Kim Medley, la autora principal del Tyson Research Center en la Universidad de Washington en St. Louis, en una declaración publicada por la universidad. “Este vector de enfermedades ha evolucionado rápidamente para adaptarse a Estados Unidos. El hecho de que esto ocurrió en los límites de la zona habitual de los mosquitos sugiere que hay potencial para que la especie se puede extender aún más hacía el norte”.

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Medley y su equipo especulan que la adaptación continua de estos mosquitos “combinada con un clima cada vez más caluroso podría aumentar el riesgo de exposición para las poblaciones humanas”. Por lo tanto, aunque lugares como el norte de Estados Unidos sean seguros por ahora, esto podría cambiar en el futuro próximo.

Parece que los mosquitos se adaptan mejor a un mundo cambiante que nosotros.

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