Un niño que conversa con alguien invisible, prepara una merienda para un compañero que nadie más puede ver o asegura que su amigo imaginario está triste podría estar haciendo algo más que jugar.
Aunque estas situaciones suelen despertar curiosidad entre los padres, la ciencia sugiere que inventar personajes y relacionarse con ellos podría tener beneficios para el desarrollo de determinadas habilidades sociales.
Una investigación publicada en 2025 en la revista International Journal of Psychology encontró que los niños con amigos imaginarios mostraban ventajas en una capacidad psicológica conocida como teoría de la mente.
Este hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre el papel de la imaginación durante la infancia y cómo los juegos de fantasía pueden relacionarse con el desarrollo cognitivo.
Qué es la teoría de la mente y por qué importa
La teoría de la mente es la capacidad de comprender que otras personas tienen pensamientos, emociones, creencias y deseos diferentes de los propios.
Por ejemplo, un niño utiliza esta habilidad cuando reconoce que un compañero puede sentirse triste aunque él esté contento, o cuando comprende que otra persona desconoce dónde está escondido un juguete.
Esta capacidad comienza a desarrollarse durante los primeros años de vida y resulta fundamental para interpretar situaciones sociales, establecer relaciones y anticipar comportamientos.
Los amigos imaginarios podrían proporcionar oportunidades para ejercitarla. Cuando un niño inventa un compañero, puede atribuirle gustos, emociones, opiniones e incluso conflictos que debe resolver durante el juego.
De esta manera, construye situaciones en las que necesita imaginar una perspectiva diferente de la suya.

El experimento con 104 niños que encontró una relación sorprendente
El estudio fue realizado por investigadores chinos encabezados por Qiyi Lin, de la Universidad Normal de Huaiyin.
Los científicos siguieron durante aproximadamente 13 meses a 104 niños de edad preescolar. Durante ese período evaluaron la presencia de amigos imaginarios, las características de esas relaciones y las habilidades vinculadas con la teoría de la mente.
Los resultados mostraron que tener un compañero imaginario se relacionaba positivamente con el desarrollo de esta capacidad.
Sin embargo, encontraron una diferencia importante: los niños con mejores puntuaciones en teoría de la mente no necesariamente tenían mayores probabilidades de crear amigos imaginarios. Esto sugiere que el juego imaginativo podría contribuir al desarrollo de esas habilidades, aunque todavía hacen falta investigaciones adicionales para confirmar una relación causal.
No importa si el amigo imaginario es obediente o rebelde
Los investigadores también analizaron cómo se relacionaban los niños con sus personajes inventados.
Algunos describían vínculos igualitarios, mientras que otros imaginaban relaciones jerárquicas, donde uno de los participantes tenía mayor control.
Sin embargo, estas diferencias no mostraron una relación significativa con los resultados de teoría de la mente. El hallazgo sugiere que la existencia del compañero imaginario podría ser más relevante que las características específicas de la relación.
Aun así, el estudio tuvo limitaciones: incluyó una muestra relativamente pequeña y evaluó la teoría de la mente en un único momento del seguimiento.
Children with imaginary friends score higher on tests of social understanding than children without them. A 2019 study in the British Journal of Developmental Psychology found that children who maintained an imaginary companion showed stronger anthropomorphism, the ability to… pic.twitter.com/7KPVHYt7qf
— Anish Moonka (@anishmoonka) September 15, 2026
Qué deberían hacer los padres si su hijo tiene un amigo imaginario
Los especialistas consideran que no es necesario intervenir constantemente ni dirigir este tipo de juegos. Mostrar interés, escuchar las historias y permitir que el niño explore diferentes situaciones puede ser suficiente.
Preguntar qué siente su amigo imaginario o por qué reaccionó de determinada manera puede abrir conversaciones sobre emociones y perspectivas.
Sin embargo, tener un compañero invisible no es indispensable para desarrollar habilidades sociales. Los niños también pueden explorar estas capacidades mediante cuentos, juegos con muñecos y relaciones cotidianas. La investigación demuestra que la imaginación infantil no es simplemente entretenimiento.
En ocasiones, inventar un amigo puede ser otra manera de explorar cómo piensan y sienten las personas que nos rodean.