A veces, basta con pensar en una reunión, responder varios correos electrónicos o comenzar un trabajo pendiente para experimentar una sensación de agotamiento. Lo curioso es que ese cansancio puede aparecer incluso antes de realizar cualquier esfuerzo relacionado con la tarea.
Aunque solemos interpretar esta reacción como falta de motivación, una investigación de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, ofrece una explicación relacionada con el funcionamiento del cerebro.
El estudio, publicado en junio de 2025 en The Journal of Neuroscience, encontró que la fatiga cognitiva puede modificar la manera en que las personas calculan cuánto esfuerzo están dispuestas a realizar para conseguir una recompensa.
Los resultados sugieren que nuestro estado mental influye en la valoración de las actividades futuras, aunque todavía no permiten explicar todas las situaciones cotidianas de agotamiento.

El experimento que reveló cómo cambia nuestra motivación
Los investigadores analizaron a 28 adultos sanos, de entre 21 y 29 años, mientras realizaban distintas pruebas de memoria y concentración.
Los participantes debían recordar secuencias de letras y responder preguntas que exigían mantener información activa durante períodos prolongados. Después de repetir estas actividades, tenían que elegir entre nuevas tareas de diferente dificultad, cada una asociada con una recompensa económica.
Los científicos observaron que, a medida que aumentaba el cansancio mental, los participantes mostraban una menor disposición a aceptar las opciones más exigentes, incluso cuando ofrecían mayores beneficios.
Esto no significaba necesariamente que hubieran perdido la capacidad de realizarlas. Lo que había cambiado era la valoración subjetiva del esfuerzo necesario para completarlas.
Dos regiones del cerebro podrían explicar el fenómeno
Para comprender qué ocurría durante estas decisiones, los investigadores utilizaron resonancia magnética funcional.
El análisis identificó la participación de dos regiones cerebrales: la corteza prefrontal dorsolateral y la ínsula.
La primera está relacionada con funciones como la memoria de trabajo, la planificación y el control cognitivo. La segunda participa en el procesamiento de sensaciones corporales y en la evaluación subjetiva del esfuerzo.
Los resultados mostraron que, después de una actividad mental sostenida, aumentaba la conectividad funcional entre ambas regiones. Los investigadores interpretaron este patrón como una posible señal de que el cerebro integra información sobre el cansancio acumulado cuando decide si vale la pena realizar otra tarea.
Por qué una obligación puede parecer más difícil de lo que es
El estudio ayuda a comprender un fenómeno habitual: después de varias horas de concentración, incluso una actividad relativamente sencilla puede resultar poco atractiva.
Esto ocurre porque el cerebro no evalúa únicamente la recompensa que podría obtener, sino también el esfuerzo que anticipa. Cuando una persona está mentalmente fatigada, ese costo subjetivo puede aumentar.
Sin embargo, la investigación no demostró que pensar en una obligación produzca cansancio por sí solo. Los científicos estudiaron principalmente cómo el esfuerzo mental previo modifica las decisiones posteriores.
Por lo tanto, factores como el estrés, la falta de sueño o las preocupaciones también deben considerarse al interpretar estas experiencias.
Cuándo el cansancio mental merece atención
Experimentar resistencia ante una tarea pendiente es habitual y no significa necesariamente que exista un problema de salud.
No obstante, cuando la fatiga se vuelve persistente, afecta la concentración o dificulta las actividades cotidianas, puede ser conveniente consultar con un profesional.
Los investigadores destacan que comprender cómo el cerebro calcula el esfuerzo podría ayudar a estudiar trastornos en los que la fatiga y la motivación desempeñan un papel importante.
Por ahora, el descubrimiento deja una conclusión interesante: después de un esfuerzo mental prolongado, nuestro cerebro puede percibir una tarea futura como más costosa, incluso cuando todavía somos capaces de realizarla.