Volar en Marte es una pesadilla para cualquier ingeniero aeronáutico. Su atmósfera es tan delgada que las hélices deben girar a velocidades extraordinarias para producir suficiente sustentación. Y cuanto más rápido giran, más cerca están de encontrarse con problemas aerodinámicos capaces de comprometer el vuelo. Sin embargo, la NASA acaba de demostrar que existe una forma de superar parte de esas limitaciones: cambiar radicalmente la geometría de las palas.
Investigadores estadounidenses, británicos y japoneses desarrollaron un nuevo perfil de hélice que podría permitir a futuros helicópteros de la NASA recorrer hasta 18,7 kilómetros en un solo vuelo sobre Marte, transportando instrumentos científicos. La cifra supera ampliamente la distancia utilizada como referencia para el histórico Ingenuity, aunque todavía se trata de una proyección basada en modelos y ensayos terrestres, no de un vuelo realizado en el planeta rojo.
La NASA descubrió que las hélices de Ingenuity tenían margen para una transformación radical

El punto de partida fue Ingenuity, el pequeño helicóptero que en abril de 2021 consiguió realizar el primer vuelo motorizado y controlado en otro planeta. Su éxito demostró que la exploración aérea marciana era posible, pero también dejó al descubierto las dificultades de operar en una atmósfera cuya densidad ronda apenas el 1% de la terrestre.
Los ingenieros del Centro Ames de la NASA, junto con especialistas del Imperial College de Londres y las universidades japonesas de Tohoku y Nagoya, decidieron estudiar un diseño diferente. El resultado fue roamx-0201, un perfil de pala más delgado y asimétrico, desarrollado específicamente para las condiciones aerodinámicas de Marte.
Según la investigación publicada en AIAA Journal y recogida por la NASA, el equipo comparó el nuevo diseño con el perfil CLF5605 utilizado por Ingenuity, recurriendo a simulaciones informáticas avanzadas y experimentos en un túnel de viento capaz de reproducir condiciones marcianas.
Los resultados fueron importantes: el nuevo perfil consiguió mejoras de entre el 19% y el 43% en la relación entre sustentación y resistencia aerodinámica, además de generar una sustentación máxima aproximadamente un 20% superior bajo las condiciones estudiadas.
Eso significa que, potencialmente, una aeronave podría mantenerse en el aire utilizando su energía de manera más eficiente, una ventaja fundamental cuando transportar baterías adicionales supone incrementar el peso.
Una modificación casi invisible podría permitir vuelos de hasta 18,7 kilómetros

El secreto no consiste simplemente en fabricar hélices más grandes. La NASA está explorando cómo controlar el movimiento del aire alrededor de la pala, especialmente cuando esta se aproxima a velocidades donde comienzan a aparecer efectos de compresibilidad.
En Marte, la velocidad del sonido es menor que en la Tierra. Cuando las puntas de los rotores se aproximan a ese límite, pueden producirse incrementos importantes de resistencia que perjudican su rendimiento. El perfil roamx-0201 retrasa algunos de esos efectos. También modifica deliberadamente el comportamiento de la capa límite, una región muy delgada de aire que circula junto a la superficie de la hélice.
La NASA explicó el 20 de octubre de 2026 que ese cambio puede generar una perturbación controlada cerca del borde delantero de la pala, contribuyendo a mejorar la sustentación.
Los modelos indican que futuras aeronaves podrían ampliar su autonomía desde una referencia de 0,7 kilómetros hasta 18,7 kilómetros por vuelo ininterrumpido. También podrían transportar más instrumentos y operar dentro de un rango más amplio de ángulos sin sufrir pérdidas bruscas de sustentación.
Pero todavía existe una distancia considerable entre los resultados de laboratorio y un helicóptero funcional. Los investigadores deberán comprobar cómo se comportan las nuevas palas en rotores completos, con cargas reales y bajo las condiciones variables de Marte.
SkyFall será el próximo desafío, aunque estas nuevas hélices apuntan todavía más lejos

La NASA ya prepara una misión que llevará la exploración aérea marciana a otra escala. Se trata de SkyFall, cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2028 y que contempla el envío de tres helicópteros para investigar la geología, el clima y posibles depósitos de hielo subterráneo.
Según la información oficial de la misión SkyFall, las aeronaves utilizarán cámaras, sensores atmosféricos y radares para estudiar regiones que resultarían difíciles de alcanzar mediante vehículos terrestres. No obstante, el perfil roamx-0201 se investiga principalmente para generaciones posteriores; no está previsto como parte de las hélices actuales de SkyFall.
El objetivo a largo plazo es transformar estos vehículos en exploradores científicos capaces de sobrevolar acantilados, cráteres profundos y terrenos inaccesibles para los rovers.
Ingenuity demostró que volar en Marte era posible. La siguiente generación deberá demostrar que también puede resultar útil para explorar grandes distancias. Y todo podría depender de una modificación aparentemente pequeña: la forma de una hélice.