Es bastante probable que tu cuñado favorito de turno en Facebook haya compartido esta imagen hasta la saciedad. Imagen que muestra como, en los orígenes primigenios de los números arábigos que utilizamos. “Cada figura contiene cada número de ángulos y esquinas”. ¿La realidad? Es mentira. O medio mentira.

El diseño con el que comúnmente utilizamos los números en la actualidad, y que varía de hecho en algunas tipografías, deriva de los escritos matemáticos Indios en torno al siglo 2 antes de cristo y el siglo 3 después de Cristo. Ahí es cuando los estudiosos creen que el manuscrito de Bakhsali, el documento existente más antiguo que se conserva sobre matemáticas indias, fue escrito.

Aparte de su antigüedad, el manuscrito es notable por expresar los primeros ejemplos de algoritmos así como el concepto fundacional del cero matemática. También es relativamente fácil adivinar las similaridades entre el diseño numeral de los mismos (también conocido como números de Brahmi) y el moderno arábigo que utilizamos en la actualidad:

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Obviamente, el diseño evolucionó con el transcurrir de los siglos. El sistema se extendió a Persia en la Edad Media, y los europeos lo acabaron adoptando de los mismos árabes. El primer uso conocido de los números arábigos en el Oeste fue en el Codex Vigilanus, compilado por 3 monjes en el norte de España entre el 881 y el 876 después de Cristo. Atención a como las serie de números se escriben de derecha a izquierda (como el árabe):

Resulta familiar, ¿verdad? con la excepción del 4 y el 5 la mayoría de números son perfectamente reconocibles. Pero la evolución no se detuvo ahí. El sistema arábico acabo siendo fijado y establecido unos siglos más tarde por el mismísimo Leonardo Fibonacci (Leonardo de Pisa). En 1202, en su Liber Abaci (o Libro de los Cálculos) popularizó el sistema entre los matemáticos de Europa. Es el mismo libro que contiene la famosa secuencia de Fibonacci.

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Durante el transcurso de lso dos siglos posteriores, el sistema ganó todavía más popularidad y adopción en la sociedad europea, extendiéndose hacia el norte desde sus raíces árabe en España. Durante el siglo 15 y 16, los números aparecían en relojes e inscripciones en Bretaña y fueron detallados en manuscritos alemanes dedicados a la enseñanza, como este:

Más adelante, en el Renacimiento, comenzaron a aparecer todavía más ejemplos académicos que utilizaban los números arábicos. Estos estudios prueban que el sistema ya era popular en Europa y que derivaba tanto del sistema Brahmi como de los sistema tipográficos europeos de la época. El historiador francés Jean-Étienne Montcula publicó su Historia de las Matemáticas en 1757, con algunos diagramas que ayudaban a entender el origen y las raíces de ls números. Puede verse como difieren bastante de la famosa imagen viral, sobre todo el 8 y el 9:

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Las filas contienen cada uno de los 10 números. Nombrados como Chiffre Moderne (Dígitos modernos), el sistema era de uso común en Europa a mitad del 18 y ya era más o menos idéntico al que usamos hoy. Así que no, no depende de los ángulos y el número de esquinas (en el caso de los ángulos además, debería precisar que son los agudos, si no varía). Es mejor indagar un poco en la historia para averiguar la explicación, algo más complicada pero también más razonada, detrás de los hechos, aunque en Facebook no tenga tanto éxito.

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