Dos Acanthamoeba vistas bajo el microscopio
Imagen: Janice Haney Carr (CDC)

La escalofriante historia de un reportero del Reino Unido que perdió la visión en el ojo derecho aterrorizará a cualquiera que haya sido negligente con la higiene de sus lentes de contacto. El hombre contrajo una rara infección parasitaria, probablemente tras ducharse con sus lentes. El costoso error requirió más de 18 meses de tratamientos intensivos, y es posible que nunca vuelva a ver por su ojo derecho.

Nick Humphreys, un reportero de 29 años en el periódico local Shropshire Star, contó su historia en una columna para el diario esta semana. Según Humphreys, todo comenzó en enero de 2018. Su ojo derecho, que había estado seco toda la semana, se volvió extremadamente sensible a la luz, y el dolor se hizo insoportable. Después de que las gotas para los ojos no pudieran hacer nada, visitó a un oculista, quien le descubrió una úlcera. Una visita al hospital reveló al culpable de sus síntomas: una infección en la córnea causada por un protozoo llamado Acanthamoeba.

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“Acechando en el agua y en la tierra hay un parásito que puede destruir tu ojo y dejarte ciego”, escribió Humphreys.

Su tratamiento basado en gotas desinfectantes para el ojo fue bien al principio, pero en marzo de 2018, perdió completamente la visión de su ojo derecho. La infección había regresado. Pasó los siguientes seis meses con dolor agonizante, apenas capaz de salir de casa o leer, y emprendió un tratamiento que lo obligaba a usar gotas para los ojos cada hora. Cuando su problema empeoró, Humphreys se sometió a una cirugía experimental en la que le quitaron capas del ojo para que los médicos pudieran exponerlo a una gran dosis de vitaminas y radiación ultravioleta (el procedimiento, llamado entrecruzamiento, se ha convertido en un tratamiento de último recurso para casos de queratitis por Acanthamoeba que no responden a la medicación).

La cirugía pareció funcionar para tratar la infección, pero Humphreys necesitó otra cirugía meses más tarde para reparar y curar las complicaciones de su intenso tratamiento. Ahora que han pasado 18 meses, está a la espera de un trasplante completo de córnea (junto con una cirugía de cataratas) para agosto que, con suerte, debería restaurar al menos algo de visión en su ojo derecho.

Para aquellos de ustedes que usen lentes de contacto, vale la pena señalar que la queratitis por Acanthamoeba es infrecuente. Nuestros ojos no son un hogar cómodo para la ameba. Pero parece que se está volviendo más común en algunas partes del mundo, como el Reino Unido. Cuando una persona usa lentes de contacto, es más susceptible a la infección por este parásito, ya que las lentes pueden transferir el germen del agua contaminada o la tierra directamente a los ojos y dejarlo atrapado allí.

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La Acanthamoeba se encuentra abundantemente en el agua dulce y la tierra, por lo que no hay una forma segura de saber cómo Humphreys la contrajo. La gran mayoría de sus víctimas son usuarios de lentes de contacto: hasta un 85%, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Los principales factores de riesgo conocidos para usuarios de lentes de contacto incluyen ducharse o nadar con las lentes puestas, lavar las lentes con agua corriente o no llevar una buena higiene al colocarlas en los ojos o guardarlas por la noche. Las lentes que se dejan puestas durante largos periodos de tiempo también pueden proporcionar más oportunidades de infección.

Humphreys, por su parte, espera que contar su experiencia sirva como una advertencia para otros.

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“Honestamente, puedo decir que si hubiera tenido la más mínima idea de que esto era una posibilidad remota, nunca habría usado lentes de contactos en primer lugar. Es crucial que la gente sepa que esto es una realidad y que puede suceder debido a algo tan simple como una ducha”, escribió.

También está presionando a los fabricantes de lentes de contacto para que incluyan etiquetas de advertencia más explícitas en sus productos.