El problema comenzó cuando encontramos más mundos como Plutón
Durante buena parte del siglo XX parecía sencillo: el Sistema Solar tenía nueve planetas y Plutón era el último.
El problema apareció cuando los telescopios comenzaron a descubrir numerosos objetos más allá de Neptuno. Algunos tenían características similares a Plutón y Eris incluso resultó comparable en tamaño. La astronomía se enfrentó entonces a una decisión incómoda: ampliar continuamente la lista de planetas o establecer una definición que distinguiera entre diferentes tipos de mundos.
La cuestión llegó a la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional celebrada en Praga en 2006. Tras un intenso debate, el 24 de agosto se aprobó una nueva definición.

Tres condiciones dejaron a Plutón fuera
Según la definición adoptada, un planeta del Sistema Solar debe cumplir tres requisitos: orbitar alrededor del Sol, tener suficiente gravedad para adoptar una forma aproximadamente esférica y haber despejado gravitacionalmente el entorno de su órbita.
Plutón cumple las dos primeras condiciones, pero no la tercera.
Comparte su región con una enorme población de objetos del cinturón de Kuiper y no domina gravitacionalmente esa zona de la misma manera que la Tierra, Júpiter o Neptuno dominan sus respectivas regiones. Por eso pasó a una nueva categoría: planeta enano.
Actualmente, la UAI reconoce como planetas enanos a Plutón, Ceres, Eris, Haumea y Makemake, aunque existen numerosos objetos adicionales que podrían terminar incorporándose a esa categoría.
Perder el título puso a otros mundos en el mapa
Veinte años después, Robert Lea plantea en Space.com una lectura diferente de aquella supuesta “degradación”.
Según el periodista científico, crear la categoría de planetas enanos permitió prestar atención a una diversidad de objetos que antes quedaba relegada a un enorme cajón de cuerpos menores.
Ceres se encuentra en el cinturón de asteroides. Plutón, Haumea, Makemake y Eris ocupan regiones mucho más lejanas del Sistema Solar. Todos presentan historias, composiciones y características propias. Y probablemente conocemos solo una pequeña parte.
Se estima que podrían existir más de un centenar de cuerpos suficientemente grandes y redondeados en las regiones exteriores que eventualmente podrían considerarse planetas enanos. Convertir a todos ellos en planetas produciría un Sistema Solar con decenas o incluso centenares de planetas.
Plutón no se volvió menos interesante
Cambiar una etiqueta tampoco convirtió a Plutón en un mundo menos importante.
La mejor prueba llegó en 2015, cuando New Horizons realizó el primer sobrevuelo cercano del planeta enano y reveló montañas de hielo, glaciares de nitrógeno y una superficie sorprendentemente activa.
La reclasificación, por tanto, no significó abandonar su estudio. Para Lea ocurrió prácticamente lo contrario: ayudó a colocar a Plutón dentro de una familia de mundos que puede conservar información crucial sobre las primeras etapas del Sistema Solar. Después de 20 años, la discusión sobre si debería recuperar su antiguo título continúa. Pero científicamente, Plutón nunca dejó de importar.
Perdió la categoría de noveno planeta y, a cambio, ayudó a revelar que más allá de los ocho planetas existe todo un zoológico de mundos que apenas estamos empezando a conocer.