La tecnolog√≠a para crear un sable de luz como los de Star Wars no existe a√ļn, pero ello no impide que podamos debatir sobre el tema a nivel te√≥rico. El astrof√≠sico Neil deGrasse Tyson acaba de echar por tierra una de las principales teor√≠as sobre por qu√© un sable de luz no servir√≠a para combatir.

Para ser justos, no ha sido el popular presentados de Cosmos el que ha apuntado la cuesti√≥n, sino el f√≠sico brit√°nico Brian Cox durante una charla con deGrasse Tyson en su programa Startalk. La cuesti√≥n concreta que estaban debatiendo es un tema cl√°sico dentro de los entusiastas de la saga: ¬ŅC√≥mo es posible que un sable de luz detenga otro si ambos est√°n hechos de luz?

La mayor parte de aficionados a este debate argumentan que la luz, por su propia naturaleza, s√≠ que puede cortar o fundir materia si el haz es lo bastante potente y concentrado (hay multitud de ejemplos pr√°cticos al respecto a nivel industrial). Sin embargo, no servir√≠a como arma tal y como la conocemos en las pel√≠culas porque los fotones no tienen masa. Un sable de luz no podr√≠a parar a otro igual que el haz de un puntero l√°ser no puede detener la trayectoria de otro. Dif√≠cil hacer esgrima con eso a menos, por supuesto, que de aqu√≠ a un tiempo hayamos descubierto y logrado dominar alg√ļn ex√≥tico estado de la materia por el que la luz se comporte como si tuviera masa. Ya se ha dado alg√ļn paso al respecto.

Por esta razón muchos argumentan que los sables láser o sables de luz de la popular saga, aunque se llamen así, en realidad son haces de gas plasma a altísimas temperaturas confinado mediante campos magnéticos. Algo así como un reactor de fusión al aire libre, que también es otra idea un poco remota desde el punto de vista técnico.

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Brian Cox desecha esta idea y asegura que, en realidad, la idea de un haz de luz repeliendo a otro si es factible. El físico explica que, cuando la energía aplicada es muy alta, los fotones chocan entre sí y se repelen en un proceso conocido como Dispersión gamma-gamma. Ese fenómeno se ha observado ya en el interior de los aceleradores de partículas como el LHC del CERN.

Por supuesto, la cantidad de energ√≠a necesaria para provocar esa interacci√≥n es tremenda. Tan tremenda que hoy en d√≠a solo la logramos con instalaciones como un anillo de t√ļneles de 27 kil√≥metros rodeado de electroimanes grandes como camiones. Eso por no mencionar el sistema para retener esa energ√≠a y que no le explote en la cara al futuro Jedi. Hemos eliminado una barrera te√≥rica, pero a√ļn queda un tiempo hasta que resolvamos el resto y lo convirtamos en un dispositivo port√°til. [National Geographic v√≠a Motherboard]