Aunque al com√ļn de los mortales nos cueste entenderlo, la mec√°nica cu√°ntica hace posible teletransportar informaci√≥n a distancias cada vez m√°s grandes (143 kil√≥metros, la √ļltima vez que miramos). Si tuvi√©ramos algo as√≠ para personas, el teletransportador de Star Trek se har√≠a realidad. Pero tendr√≠a implicaciones un tanto oscuras.

En 1993, d√©cadas despu√©s de que se estrenara Star Trek, un grupo de f√≠sicos sent√≥ las bases de la √ļnica tecnolog√≠a de teletransporte a la que tenemos acceso: la teletransportaci√≥n cu√°ntica. √Čsta permite la transmisi√≥n del estado cu√°ntico de unas part√≠culas determinadas a otras part√≠culas diferentes que se encuentran a una cierta distancia. Se transmite la informaci√≥n, pero no la materia. La cuesti√≥n es que la teletransportaci√≥n o teleportaci√≥n cu√°ntica se rige por el teorema de no clonaci√≥n, que articul√≥ otro grupo de f√≠sicos en 1982. Este teorema elemental para la cu√°ntica nos dice que es imposible crear una copia id√©ntica de un estado cu√°ntico sin destruir el original. De hecho, necesitas destruir el estado original para extraer la informaci√≥n que vas a teletransportar.

Si hablamos de personas, asumimos que cada ser humano es un grupo de √°tomos, y que toda su informaci√≥n es medible y extra√≠ble ‚ÄĒincluso su conciencia. No sabemos c√≥mo funciona la conciencia o de qu√© manera se desarrolla en el cerebro, pero damos por hecho que los estados cu√°nticos de un grupo de electrones de nuestra cabeza son determinantes para copiarla y reproducirla, por lo que el teletransportador cumplir√° con las leyes de la f√≠sica y la destruir√° para copiarla en otro lugar. En otras palabras, las part√≠culas del lugar de destino formar√°n un nuevo ‚Äút√ļ‚ÄĚ con la misma conciencia, pero el primer t√ļ y tu conciencia original se habr√°n muerto con las part√≠culas del lugar de origen en el momento en que te teletransportas.

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El teletransportador de Star Trek es, por lo tanto, una cabina de suicidio. Todos tus √°tomos se escanean y se destruyen durante el proceso por el teorema de no clonaci√≥n. Se crea una persona nueva con tu aspecto, tus recuerdos y tu personalidad. Es un ser id√©ntico, pero no eres t√ļ... ¬Ņo s√≠? Por qu√© decimos que es una persona nueva si en realidad son indistinguibles. Esto da lugar a una idea inc√≥moda que la filosof√≠a denomina la paradoja de Teseo. Plutarco se preguntaba hace casi 2.000 a√Īos si el barco en el que volvi√≥ Teseo de Creta era el mismo que el que hab√≠a partido, pues las tablas gastadas se hab√≠an ido reemplazando hasta que ninguna pieza fuera la original.

En Star Trek, el teletransporte es un modo seguro y r√°pido de viajar por el universo. En el mundo real plantear√≠a un problema metaf√≠sico terror√≠fico porque en lugar de un barco hablamos de un ser humano. ¬ŅC√≥mo podemos estar seguros de que somos la misma persona despu√©s de teletransportarnos? Para los dem√°s seguir√°s siendo el mismo, un ser indistinguible de la distribuci√≥n de √°tomos que dejaste atr√°s. Pero para ti ha habido una interrupci√≥n en el continuo de tu conciencia, la parte de tu cabeza que te asegura que sigues siendo el mismo con el paso del tiempo.

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Y aqu√≠ viene lo m√°s aterrador: no hace falta viajar al futuro para experimentar interrupciones en el continuo de la conciencia. Ya existen en la actualidad. No podemos estar seguros de que seguimos siendo la misma persona al despertar de una operaci√≥n en un quir√≥fano; o cada ma√Īana, al levantarnos de la cama.

[CPG Grey, Minute Physics]


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