Por qué los dragones de Juego de Tronos no podrían volar en la vida real

Imagen: HBO

Olvidémonos por un momento que Juego de Tronos es fantasía y pensemos que su universo tiene cabida en el mundo real. De ser así, la gente de Westeros viviría sin la tiranía de las alfombras de Ikea de un lado para otro. También, los dragones disfrutarían de un ecosistema rico y único pero, ¿podrían realmente volar?

Lo cierto es que Drogon, Rhaegal y Viserion, si tuvieran que pasar por las leyes físicas que se rigen en nuestro mundo, lo tendrían francamente difícil. Dicho de otra forma, ¿podría una bestia tan grande realmente maniobrar en el aire de la manera que lo vemos en la pantalla? La respuesta corta: no, son endiabladamente grandes y su despegue solo puede darse en la ficción.

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Por ejemplo, el albatros pesa 11 kilos de media y necesita una envergadura de 3 metros para lanzarse en el aire. A medida que un ave se vuelve más pesada, su envergadura tiene que crecer exponencialmente para mantenerse. Si se necesita una envergadura de 3 metros para un ave de 11 kilos, ¿qué se necesitaría para un Drogon que pesa (según los productores de HBO) alrededor de 1 tonelada, como mínimo?

De hecho, en el mundo real, las especies de aves generalmente permanecen pequeñas para evitar tener que crecer exponencialmente sus alas. Aquellas que hacen grandes sus alas, como el albatros, pueden viajar largas distancias, pero pagan el precio en maniobrabilidad. Las aves con alas más pequeñas pueden maniobrar en espacios más reducidos, pero tienen que gastar mucha más energía para mantenerse en vuelo. Los dragones estarían en una liga imposible.

Quizás volviendo al pasado podríamos hacernos una idea. Hace unos 70 millones de años, podrías pensar que existía algo parecido a un dragón. En aquel entonces existían enormes reptiles voladores llamados pterosaurios gigantes, aves que dominaban los cielos. Su envergadura era casi tan larga como un poste de teléfono. Y al menos una especie, el Quetzalcoatlus northropi, era tan alta como una jirafa y pesaba 300 kilos. Eso es 15 veces el tamaño del ave voladora más pesada que tenemos hoy, la avutarda kori.

Por tanto, los pterosaurios gigantes pueden ser los animales reales más cercanos a los dragones de Westeros. Por tanto también, si pudieran volar, seguramente los dragones también podrían hacerlo. Y sin embargo, no sería así.

Consideremos la mecánica del vuelo. La parte más difícil de volar es despegar, y para la mayoría de los animales, eso requiere velocidad. Porque cuanto más rápido vayas, más elevación generas, lo que literalmente te empuja hacia el cielo. La mayoría de los animales, incluido los Quetzalcoatlus, ganan velocidad para despegar saltando en el aire. Y cuanto más pesado seas, más potencia necesitarás en tu salto.

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El Quetzalcoatlus obtuvo ese poder usando sus patas traseras y alas. Se doblaban como patas delanteras, por lo que podrían empujarse del suelo en cuatro patas. Los dragones de GoT en realidad usan este mismo enfoque, por lo que podríamos pensar que no tendrían ningún problema para el despegue.

Imagen: HBO
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El problema, una vez más, es que los dragones son miles de veces más pesados ​​que los pterosaurios más pesados. Así que incluso con un lanzamiento de cuatro patas, los muslos de Drogon tendrían que estar mucho más alzados para empujar su peso del suelo.

¿Y si baten sus alas como si no hubiera mañana ayudaría? Probablemente tampoco. Si nos fijamos bien, las alas de los dragones de GoT son en realidad demasiado pequeñas en comparación con el resto de su propio cuerpo. De hecho, sus alas necesitarían ser aproximadamente el doble de su tamaño actual para funcionar. Y si lo fueran, serían demasiado pesadas ​​para moverse, y mucho menos para agitarlas, a menos que tuviera bíceps de hierro para igualar esos muslos.

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Pero si incluso todas las complicaciones descritas hasta ahora tuvieran una solución lógica, habría otro problema. Esos poderosos músculos necesarios para el despegue pondrían una fuerza igualmente poderosa sobre los huesos que los sostienen. Y a menos que fueran más gruesos, probablemente se romperían en el intento. Y sí, de aquí surge el enésimo problema: los huesos gruesos también pesan mucho más.

Por tanto, los dragones tendrían huesos demasiado pesados ​​para el despegue o demasiado frágiles para volar. Dicho esto, no parece que los dragones de Juego de Tronos fueran a despegar de existir en el planeta Tierra. [Science Insider]

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Miguel Jorge

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