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Ciencia

Pusieron átomos a girar dentro de un cristal con un láser y descubrieron algo que desafía la intuición: al transferirse, la rotación se invierte

Un equipo internacional que incluye al Instituto Max Planck logró por primera vez observar en tiempo real cómo el momento angular se mueve entre vibraciones atómicas dentro de un cristal — y encontraron un giro inesperado: durante la transferencia, los átomos que giraban en un sentido comienzan a girar en el sentido contrario. El hallazgo, publicado en Nature Physics, abre nuevas posibilidades para controlar materiales cuánticos y entender el magnetismo desde sus raíces más profundas
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Imagínate un carrusel gigante que, al pasarle su movimiento a otro carrusel, hace que ese segundo carrusel gire en sentido contrario. En la vida cotidiana, eso sería imposible: si empujás algo en una dirección, el impulso va en la misma dirección. Pero dentro de un cristal cuántico, esa imposibilidad acaba de observarse en tiempo real por primera vez. Los átomos del material no solo transfieren su momento angular de una vibración a otra — sino que, al hacerlo, la dirección de rotación se invierte.

El experimento: un láser que conduce átomos como una rueda de la fortuna

Simetria Rotacional
© Vectorized version by AG Caesar, original by DG85, Public domain, via Wikimedia Commons

El equipo, formado por investigadores del Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf (HZDR), el Instituto Fritz Haber de la Sociedad Max Planck y otras instituciones internacionales, utilizó pulsos láser de terahercios de altísima intensidad para poner en movimiento los átomos del selenuro de bismuto, un material cuántico con propiedades topológicas especiales. Los pulsos láser empujaron los átomos sobre trayectorias circulares precisas —como los asientos de una rueda de la fortuna— generando lo que en física se llama momento angular de red cristalina.

Para observar qué ocurría mientras ese momento angular se transfería de una vibración a otra dentro del cristal, el equipo usó un segundo pulso láser ultracorto como si fuera un flash estroboscópico, capturando instantáneas del movimiento atómico en tiempos tan breves que no tienen equivalente en la experiencia humana. El estudio fue publicado en Nature Physics el 12 de mayo de 2026.

El hallazgo: la rotación se invierte — y la simetría del cristal es la responsable

Lo que los investigadores vieron fue inesperado. Al transferirse el momento angular de una vibración a otra dentro del cristal, la dirección de rotación de los átomos se invertía. Los átomos que giraban en sentido horario comenzaban a girar en sentido antihorario, y viceversa. El efecto no viola ninguna ley física — el momento angular total se conserva, como debe ser — pero lo hace de una manera que no se había observado antes: mediante lo que los físicos llaman un efecto Umklapp cuántico-mecánico para el momento angular de la red.

La causa de esta inversión está en la simetría rotacional del propio material: ciertas orientaciones de rotación son físicamente equivalentes dentro de esa estructura cristalina, incluso si tienen direcciones opuestas. En términos más simples, el cristal tiene una geometría tal que girar en un sentido o en el opuesto produce el mismo estado físico — y eso le permite al momento angular «saltar» de una dirección a la contraria durante la transferencia sin contradecir ninguna ley de conservación.

Por qué este resultado importa más allá de la física fundamental

El experimento no es solo un hito de la física básica. Tiene implicaciones concretas para el campo emergente de la espintrónica y el control de materiales cuánticos. El momento angular de las vibraciones de la red cristalina —técnicamente llamado momento angular de fonones— está íntimamente relacionado con el magnetismo a escala atómica. Entender cómo se transfiere y conserva ese momento angular es fundamental para diseñar materiales con propiedades magnéticas controlables, algo que el campo de la computación cuántica necesita con urgencia.

«Los resultados proporcionan nuevas perspectivas sobre los fundamentos del magnetismo y abren posibilidades para el control personalizado de materiales cuánticos», señaló el equipo en el estudio. El hecho de que los investigadores pudieran no solo observar sino también controlar activamente la dirección de rotación de las vibraciones atómicas usando pulsos láser significa que este tipo de experimentos podría escalar hacia aplicaciones de manipulación de propiedades magnéticas en tiempo real, sin necesidad de campos magnéticos externos.

El material elegido: selenuro de bismuto y su geometría especial

El selenuro de bismuto (Bi₂Se₃) no fue elegido al azar. Es un aislante topológico, una clase de material cuántico que conduce electricidad en su superficie pero no en su interior, gracias a su estructura electrónica especial. Su simetría rotacional particular es precisamente lo que hace posible el efecto Umklapp observado, y lo convierte en un sistema modelo ideal para estudiar fenómenos cuánticos que en otros materiales serían mucho más difíciles de aislar y observar.

La observación representa el primer «registro digital» directo de la conservación del momento angular en el estado sólido, en palabras de los propios investigadores. Durante décadas, ese principio de conservación había sido deducido indirectamente a partir de efectos secundarios. Ahora se vio ocurrir en tiempo real, dentro de un cristal, átomo por átomo.

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