Foto: ńĆTK/PR/Kr√°lov√©hradeck√Ĺ kraj

El se√Īor Frankota y su perro Monty han sido los inopinados protagonistas de uno de los descubrimientos arqueol√≥gicos m√°s importantes del a√Īo en la Rep√ļblica Checa. Durante uno de sus paseos, Monty ha desenterrado un aut√©ntico alijo de artefactos de la edad de bronce.

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Las razones por las que el perro se puso a excavar precisamente ahí y no en otro sitio no están claras, pero en vez del proverbial hueso lo que encontró fueron 13 hoces, tres hachas, varios brazaletes y dos puntas de lanza. Frankota llevó los objetos al Museo de Orlicke, donde los arqueólogos del centro pudieron confirmar que se trata de artefactos de la edad de bronce y que además se encuentran en un envidiable estado de conservación.

Normalmente, los objetos que nos llegan de esta √©poca suelen ser escasos porque los habitantes de aquella √©poca los fund√≠an de nuevo para aprovechar el metal. En caso de que no corran esa suerte, las reliquias de hace tantos miles de a√Īos est√°n fragmentadas y muy deterioradas. Este yacimiento que Monty desenterr√≥ a las afueras de en concreto se encuentra en un estado estupendo. Eso, y el inusitado n√ļmero de objetos almacenados sugiere que se trata de una especie de entierro ritual o de homenaje de alguna clase.

Los artefactos pertenecen a la denominada Cultura de los Campos de Urnas. En alg√ļn momento en torno al siglo XII antes de Cristo, a medio camino entre la edad de bronce y la del hierro, los habitantes de Europa comenzaron a adoptar un rito funerario consistente en incinerar el cuerpo y enterrar las cenizas en una urna de cer√°mica junto a sus objetos personales.

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Forma de enterramiento típica de la cultura de Campos de Urnas
Ilustración: Locutus Borg

Al principio estos lugares de enterramiento estaban apenas marcados por un peque√Īo mont√≠culo, pero con el tiempo los monumentos funerarios fueron haci√©ndose m√°s complejos. Es posible que en este caso lo que haya ocurrido es que el t√ļmulo o la estela que marcaba el lugar de enterramiento haya desaparecido con el paso del tiempo, dejando solo los restos enterrados. Cient√≠ficos del Museo Orlicke examinan la zona (a las afueras de la localidad de Kostelecke). Mientras tanto, el se√Īor Frankota y su perro han recibido una recompensa de unos 360 d√≥lares. No est√° mal para un paseo por el campo. [Czech Radio v√≠a IFL Science]