El año pasado el arqueólogo Tom Brughmans y sus colegas presentaron itiner-e, el mapa más completo del sistema de rutas y caminos romanos, con una extensión de 300.000 kilómetros. Desde entonces los investigadores han estado analizando sus bases de datos para conocer más sobre estos famosos caminos, y resulta que quizá, gran parte de lo que suponemos sobre estos caminos sería un error.

Brughmans le explicó a Gizmodo que los últimos hallazgos que se publicaron hoy en Nature Communications rompen con varios de los mitos populares sobre los caminos romanos. Lo primero es que a pesar del dicho popular, no todos los caminos llevan a Roma, ya que las redes estaban distribuidas de manera más efectiva en todo el imperio romano. Lo segundo es que los caminos romanos no eran tan rectos como se creía. Y en tercer lugar, la idea de que las rutas romanas han quedado preservadas durante tanto tiempo que hoy seguimos recorriéndolas podría ser una exageración En general, concluyeron que como la red de caminos romanos era tan extensa que ni siquiera el itiner-e la cubre por completo, Brughmans señala que las suposiciones generalizadas tal vez no lleguen a describir estas antiguas redes.
“Para mí ha sido muy frustrante que sepamos tanto, pero al mismo tiempo tan poco sobre los caminos romanos”, dijo Brughmans, de la Universidad Aarhus de Dinamarca. “Lo más frustrante es que estas suposiciones impidieron que los académicos se preguntaran lo que realmente era de mayor interés al respecto”.

La innovación
Según Brughmans, los caminos romanos representaron “la primera red de transporte a escala continental en la historia humana”. Eso permitió la transmisión de personas, animales, enfermedades, bienes e ideas, escriben los investigadores. El sistema representaba una mezcla de caminos nuevos y la actualización de otros que ya existían Los caminos fueron lo que respaldó la conquista del imperio romano de nuevas regiones, además de una vasta red comercial. En lo último, se incluyen las transacciones menores en comunidades locales para la compra y venta de bienes necesarios, como los agrícolas.

“El sistema fue crucial para mantener viva a una población de 1 millón de personas en Roma, la capital, que dependía mayormente de la importación de granos desde Alejandría, en Egipto”, explicó Brughmans. “Los caminos revelan mucho más que la política de los emperadores romanos y las campañas militares, porque fueron lo que dio forma a las vidas de la mayoría silenciosa”.
Dicho esto, a pesar del histórico interés académico en los caminos romanos, lo que entendemos sobre éstos ha dependido casi siempre de estudios cualitativos, basados en evidencia directa o indirecta fragmentada, según el trabajo. Por eso el objetivo de este reciente estudio fue la evaluación cuantitativa formal de los caminos romanos. No hace falta decir que el equipo con su itiner-e, estaba en excelente posición para llevar a cabo este proyecto.