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Tecnología

Starship se prepara para un vuelo decisivo: La cuenta regresiva hacia su rediseño final

A una semana del décimo lanzamiento de prueba de Starship, SpaceX se juega mucho más que un vuelo. Será la penúltima misión antes del esperado rediseño, y servirá para comprobar si los últimos fallos han enseñado lo suficiente. La atención está puesta en el Booster 16 y la Ship 37, cargados de mejoras y pruebas arriesgadas.
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El camino de Starship hacia la órbita no ha sido un viaje recto. Explosiones, fugas y fallos estructurales han marcado su corta pero intensa historia. Ahora, con el permiso oficial de la Administración Federal de Aviación, SpaceX se prepara para un lanzamiento que podría redefinir su futuro inmediato y abrir la puerta a la versión más avanzada de su gigantesco cohete.

Una semana para el décimo intento

Starship se prepara para un vuelo decisivo: la cuenta regresiva hacia su rediseño final
© The Washington Post/Getty Images

El 24 de agosto está previsto el décimo vuelo de Starship, autorizado tras el cierre de las investigaciones sobre los incidentes pasados. En esta misión se pondrán a prueba maniobras críticas: la apertura de la compuerta de carga y el reencendido de un motor en el vacío. Además, SpaceX ha eliminado de manera deliberada varias losetas del escudo térmico para analizar el comportamiento de la nave durante la reentrada.

El Super Heavy Booster 16 intentará un amerizaje en el Golfo de México, simulando un fallo en uno de sus motores de aterrizaje. El objetivo es comprobar si un motor de respaldo puede completar la maniobra, terminando con un vuelo estacionario sobre el océano.

Un verano de explosiones y aprendizajes

Starship se prepara para un vuelo decisivo: la cuenta regresiva hacia su rediseño final
© X / @SpaceX.

El noveno vuelo, en mayo, terminó con la destrucción del Booster 14 y la Starship 35. La causa: un tubo de transferencia incapaz de soportar las cargas aerodinámicas y una fuga de metano en el cono frontal de la nave. Junio fue aún más duro: la Starship 36 explotó durante una carga de combustible en Starbase, con repercusiones incluso en la frontera con México.

Lejos de frenar, SpaceX ha transformado estos fracasos en lecciones. El difusor de la nave ha sido rediseñado y los protocolos de inspección para depósitos presurizados se han reforzado. Con estas correcciones, la compañía busca demostrar que sus mejoras pueden resistir la presión del vuelo real.

Los desafíos de la Ship 37

La nave que volará en este décimo test, la Ship 37, enfrentará condiciones extremas: no solo deberá abrir su compuerta para desplegar réplicas de satélites Starlink, sino también probar un motor Raptor en pleno espacio. La reentrada está diseñada para someter a los flaps traseros a una presión máxima, mientras se evalúan materiales alternativos como metal con refrigeración activa en zonas críticas del escudo térmico.

La sombra del rediseño

Solo restan dos vuelos con el diseño actual de Starship antes de dar paso a la Starship 3, que promete resolver los problemas heredados. Sus nuevas aletas de rejilla, un 50 % más grandes, permitirán maniobras más arriesgadas y funcionarán como puntos de anclaje para que la torre de lanzamiento pueda atrapar el propulsor. Es un rediseño pensado no solo para resistir más, sino para facilitar la reutilización a gran escala.

Lo que ocurra el 24 de agosto no será un simple ensayo: es el último gran examen antes del salto definitivo de Starship a su tercera generación. Una prueba que decidirá si los sueños de SpaceX vuelan más alto o vuelven a desintegrarse en la atmósfera.

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