Según un informe del Financial Times, basado en declaraciones de “más de una docena de empleados y exempleados”, OpenAI está replanteando por completo el futuro de ChatGPT. Y el cambio podría llegar antes de lo esperado: en cuestión de semanas, la plataforma se transformaría en una especie de “superaplicación”.
Uno de los empleados citados por el periódico fue especialmente contundente: “El chat ha muerto”. En lugar de seguir siendo simplemente un chatbot conversacional, ChatGPT pasaría a convertirse en una puerta de entrada para agentes de IA, herramientas de programación y otros servicios capaces de generar ingresos mucho más elevados.
Codex, la herramienta de programación de OpenAI, ya funciona mediante suscripciones mensuales escalonadas. Sin embargo, los verdaderos ingresos parecen estar en los planes empresariales, donde las compañías pagan por el acceso de sus empleados y abonan tarifas en función del uso de tokens. Ese modelo representa una oportunidad mucho más lucrativa para una empresa que necesita aumentar sus ingresos mientras compite con su principal rival, Anthropic, en la carrera hacia una eventual salida a bolsa.
La batalla empresarial detrás de la transformación
Actualmente, Anthropic parece haber tomado ventaja en un terreno clave: el mercado corporativo. Durante el último año, la compañía ha logrado posicionarse con fuerza entre empresas y organizaciones, mientras OpenAI seguía concentrando gran parte de su atención en los usuarios generales.
La propia OpenAI ya había dado pistas sobre este cambio de estrategia. En una publicación realizada en abril, la directora de ingresos de la compañía, Denise Dresser, explicó que la empresa estaba construyendo una “superaplicación de IA unificada” destinada a convertirse en el entorno principal donde los empleados realizan su trabajo diario.
Según Dresser, la idea es reunir en un único espacio las mejores capacidades de ChatGPT, Codex, la navegación mediante agentes autónomos y otras funciones avanzadas. El nuevo informe del Financial Times sugiere que no se trataba de una aplicación complementaria a ChatGPT, sino de la evolución del propio ChatGPT.
Un objetivo que OpenAI persigue desde hace años
Los rumores sobre una futura “superapp” no son nuevos. Ya durante el evento Developer Day celebrado el año pasado, OpenAI dejó entrever que quería ampliar considerablemente el papel de ChatGPT.
De hecho, la compañía lleva intentando convertir su chatbot en una especie de centro de operaciones digital prácticamente desde su lanzamiento. El primer intento llegó en marzo de 2023 con ChatGPT Plugins, un sistema de aplicaciones de terceros similar a las extensiones de navegador.
La propuesta era prometedora, pero nunca terminó de madurar. Con el tiempo, OpenAI acabó abandonando esa iniciativa.
La llegada de Apps en octubre del año pasado retomó aquella idea con una versión mucho más desarrollada. Ahora, según Financial Times, la nueva interfaz de ChatGPT buscaría impulsar activamente el uso de estas aplicaciones, así como de las herramientas de programación y generación de imágenes.
El plan más ambicioso: eliminar los prompts
Sin embargo, la parte más llamativa del informe apunta a una meta todavía más ambiciosa.
Según Financial Times, OpenAI pretende reducir progresivamente la importancia de los prompts y de muchas de las funciones visibles de la interfaz, confiando en que sus modelos sean capaces de interpretar automáticamente las intenciones de los usuarios mientras navegan por la aplicación o el sitio web.
La idea de un sistema capaz de anticipar lo que el usuario quiere hacer sin necesidad de instrucciones explícitas suena futurista incluso para los estándares actuales de la inteligencia artificial.
Por ahora, parece más realista pensar que OpenAI centrará sus esfuerzos en rediseñar ChatGPT para convertir a sus millones de usuarios en clientes de sus herramientas de programación, automatización y agentes inteligentes.
Porque crear una nueva interfaz está completamente en manos de OpenAI. Convencer a los usuarios de que esa interfaz merece realmente el calificativo de “superapp” será una tarea mucho más complicada.