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Ciencia

La tormenta que nadie esperaba: la NASA detecta desde el espacio un evento sin precedentes en casi un siglo

Un fenómeno atmosférico extremo ha sido captado por los satélites de la NASA y podría marcar un antes y un después en la vigilancia ambiental. El evento, registrado en el suroeste de EE.UU., no se veía con esta intensidad desde los años 30 y amenaza con consecuencias económicas y sanitarias.
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Una imagen tomada desde el espacio ha encendido las alarmas entre científicos y meteorólogos. Se trata de una tormenta de polvo de proporciones inusuales que azotó recientemente la región fronteriza entre EE.UU. y México. Lo que más preocupa no es solo su fuerza, sino el contexto climático que la ha hecho posible. La NASA ya anticipa más episodios similares en los próximos meses.

Una nube de polvo que revive fantasmas del pasado

La tormenta que nadie esperaba: la NASA detecta desde el espacio un evento sin precedentes en casi un siglo
© Unsplash – NASA.

El satélite Aqua de la NASA registró el 27 de abril una densa tormenta de polvo que atravesó la región conocida como Borderplex, donde convergen el sur de Nuevo México, el oeste de Texas y el estado de Chihuahua. Según Thomas Gill, científico de la Universidad de Texas en El Paso, este evento forma parte de una secuencia inusual de tormentas: diez episodios severos solo en lo que va del año.

“Estamos ante la peor temporada de polvo desde los años del Dust Bowl”, advirtió Gill. En las décadas recientes, la media anual era de apenas 1,8 tormentas en la zona de El Paso, pero en 2025 ya se han registrado 28 días con polvo visible hasta abril. Las causas están claras: sequía extrema, vientos excepcionales y suelos erosionados. Lugares como antiguos lagos secos en el desierto de Chihuahua se han convertido en los nuevos epicentros de estas tormentas.

Riesgos invisibles: salud y economía en jaque

La tormenta que nadie esperaba: la NASA detecta desde el espacio un evento sin precedentes en casi un siglo
© NASA.

Más allá de las imágenes impactantes, el verdadero peligro de estas tormentas es su efecto silencioso. Las partículas en suspensión afectan directamente a la salud respiratoria y cardiovascular, aumentan el riesgo de accidentes viales y podrían propagar enfermedades como la fiebre del Valle.

El impacto económico también es grave. Investigaciones lideradas por Gill estiman que las tormentas de polvo cuestan más de 150.000 millones de dólares anuales en EE.UU., con daños concentrados en agricultura, energías renovables y sistemas sanitarios.

Gracias a modelos satelitales y herramientas de inteligencia artificial como el programa SPoRT, la NASA puede rastrear el desplazamiento de las partículas incluso por la noche. En marzo, una tormenta similar alcanzó Groenlandia, y se espera que esta nueva nube llegue a los Grandes Lagos o incluso más allá.

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