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Un barrio rico en Bristol llena todos los árboles de pinchos de metal para que las cacas de los pájaros no destrocen la pintura de sus coches de lujo

Imagen: Twitter

Las herramientas para ahuyentar pájaros tienen sentido en los edificios. Se evitan ruidos durante el descanso, o incluso la propagación de enfermedades. Otra cosa muy distinta es colocar pinchos en los árboles para que la naturaleza no siga su curso y tu coche se mantenga impoluto.

Al parecer, en uno de los barrios más ricos de Bristol, Inglaterra, los vecinos han provocado las iras de muchos ciudadanos al colocar pinchos de metal sobre todos los árboles para ahuyentar a las aves y las ardillas. ¿La razón? Evitar que sus excrementos puedan arruinar la pintura de sus coches de lujo.

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La “instalación” se ha vuelto viral después de que Jennifer Garrett, residente de Bristol, compartiera una foto en Twitter. Garret le ha contado al diario The Guardian que es consciente de que los propietarios podrían tener legalmente el derecho de hacer esto a los árboles, ya que parecen estar en una zona privada, sin embargo:

Voy a investigar esto en el consejo. Sin importar si está permitido o no, se ve horrible y es una pena ver que los árboles se vuelven literalmente inhabitables para las aves, presumiblemente por el estacionamiento de sus automóviles. A veces es demasiado fácil perder de vista el beneficio que todos ganamos de los árboles y espacios verdes y de la presencia de la vida silvestre que nos rodea en la ciudad.

Uno de los vecinos que ha aprobado la acción habló con el periódico señalando que, “los pinchos son únicamente para proteger los coches estacionados bajo los árboles. Hay un gran problema con los excrementos de aves por aquí. Realmente pueden hacer un desastre en los coches, y por alguna razón las aves parecen congregarse alrededor de este área”.

Lo cierto es que la zona está relativamente cerca de Avon Gorge, espacio rico en vida silvestre, y hogar de halcones peregrinos en peligro de extinción que regresaron a la región después de haber sido expulsados por ​​actividades del hombre en la década de 1930.

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Sea como fuere, parece que hay poco que hacer. Los árboles están en zona privada, y por tanto no están sujetos a una orden de protección. [The Guardian]

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Miguel Jorge

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