Los lagos profundos de las islas Rauer est√°n 50 metros bajo el nivel del mar y nunca se hielan. Foto: Haloarchaea

¬ŅQu√© fue primero, el virus o la c√©lula? Esta pregunta, que parece sacada de la m√≠tica cuesti√≥n del huevo y la gallina ha tenido desconcertados a los bi√≥logos durante d√©cadas. La aparici√≥n de un nuevo microorganismo primitivo en la Ant√°rtida arroja nuevas claves sobre el origen de los virus.

El problema de los virus es que no se parecen a ninguna otra forma de vida que conocemos. De hecho, muchos a√ļn discuten si est√°n vivos, t√©cnicamente hablando.

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Mientras la mayor parte de los seres vivos est√°n formados por una o varias c√©lulas, los virus son solo una cadena de material gen√©tico dentro de una c√°psula protectora. Por si solo, un virus no es capaz de mucho, pero cuando entra en una c√©lula puede replicarse dentro de esta, causando serios da√Īos que se traducen en enfermedades tan diferentes como la gripe o el SIDA.

Hasta ahora había tres hipótesis sobre el origen de los virus. La primera es que se trata de criaturas mucho más antiguas que las células cuyo nacimiento se remonta a los primeros atisbos de la vida en nuestro planeta. La segunda hipótesis es que los virus son el resultado de células que simplificaron radicalmente su funcionamiento para adaptarse al entorno.

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La √ļltima hip√≥tesis es que los virus son el resultado de material gen√©tico escapado de las c√©lulas que evolucion√≥ para adaptarse al exterior hasta convertirse en los virus que hoy conocemos. Las evidencias halladas por Ricardo Cavicchioli, bi√≥logo en la Universidad de Nueva Gales del Sur, apuntan precisamente en esta direcci√≥n.

Panor√°mica de las Islas Rauer. Foto: Sarah Payne) / Australian Government

Cavicchioli y su equipo han hallado un organismo unicelular en los lagos helados de las Islas Rauer, en la costa antártica. El organismo se llama Halorubrum lacusprofundi R1S1 y pertenece a la familia de las arqueas. Los investigadores examinaron el interior de R1S1 en busca de virus, pero lo que encontraron fue algo completamente inédito: un plásmido.

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Los plásmidos son cadenas de material genético independiente que a veces se encuentran dentro de las células pero que no forman parte de los genes de esta. Los plásmidos tienen capacidad para replicarse por si mismos y no siempre son perjudiciales para la célula. La resistencia a los antibióticos, por ejemplo, es una cualidad otorgada por ciertos tipos de plásmido.

El Halorubrum lacusprofundi. Foto: Nature

La cuestión es que el plásmido hallado en R1S1 no es en absoluto normal. Sus genes le permiten construir cápsulas de lípidos con las que protegerse y abandonar la seguridad de la célula para buscar otras. El plásmido, en definitiva, se comporta exactamente igual que los virus, pero carece del material genético característico de estos.

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El hallazgo apoya la hip√≥tesis de que los virus son pl√°smidos que escaparon de su c√©lula hu√©sped y fueron incorporando material gen√©tico de otras c√©lulas. La pregunta de qu√© fue antes, si el virus o la c√©lula, parece decantarse en favor de esta √ļltima. Los virus parecen ser pl√°smidos que escaparon de las primeras c√©lulas o sobrevivieron a la destrucci√≥n de estas para buscar otros hu√©spedes. Por el camino se hicieron bastante menos ben√©volos. [Nature Microbiology v√≠a New Scientist]