Es el Wolverine de la naturaleza, aunque su aspecto no sea precisamente agradable. El Chiton o cucaracha de agua tiene una particularidad única. Sus dientes están recubiertos de una capa natural de magnetita que los hace extremadamente duros. Investigadores de la Universidad Northwestern, en Illinois, creen que este pequeño molusco esconde la clave para una nueva generación de supermateriales.

El Chiton se alimenta de algas que crecen sobre las piedras del fondo marino, y sus dientes metálicos le permiten, literalmente, masticar la piedra mientras busca alimento. Lyle Gordon es bioingeniero en Northwestern, y está estudiando los dientes de la cucaracha de agua mediante instrumentos a escala nanométrica. Los resultados de este estudio se han publicado en la revista Nature.

Producir magnetita de manera artificial requiere de altas presiones, calor y un entorno químicamente muy agresivo. Los Chitones, sin embargo, producen este material de manera natural. El proceso comienza con una estructura de fibras de carbohidratos en el núcleo de cada diente.

Estas fibras funcionan como una especie de andamio, y atraen iones cargados positivamente de magnesio y sodio. Los iones sirven, a su vez, para atraer otras proteínas con carga negativa que acumulan hierro y son las que van creando, capa tras capa, la cubierta casi irrompible de los dientes.

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Gordon y su equipo están investigando qué genes son los responsables de la formación de esas proteínas capaces de construir con metal. Otra parte de la investigación es averiguar si este proceso biológico puede servir para producir otros metales más raros y valiosos. [Nature vía New Scientist]

Foto de portada (dientes de metal azul del chiton, bajo el microscopio): Lyle Gordon/Northwestern University

Foto del Chiton: Wikipedia, bajo licencia Creative Commons