En 1986, Países Bajos inauguró una impresionante estructura de nueve kilómetros de longitud destinada a proteger su territorio de las inundaciones provocadas por el mar del Norte. Su nombre es Oosterscheldekering y está considerada una de las mayores obras de ingeniería hidráulica jamás construidas.
Lo sorprendente es que esta gigantesca barrera, equipada con 62 compuertas de acero, permanece abierta prácticamente todo el tiempo.
Lejos de ser un error de diseño, esta característica fue una decisión fundamental para proteger tanto a las poblaciones costeras como al ecosistema marino.
Cuatro décadas después, el cambio climático y el envejecimiento de sus componentes plantean nuevos desafíos para una infraestructura concebida para funcionar durante aproximadamente 200 años.
La catástrofe que obligó a Países Bajos a enfrentarse al mar
El origen de Oosterscheldekering se remonta al 1 de febrero de 1953, cuando una tormenta excepcional provocó una de las peores inundaciones de la historia neerlandesa. La combinación de fuertes vientos y mareas elevadas rompió numerosos diques, inundó extensas regiones y causó la muerte de 1.836 personas.
La tragedia impulsó el desarrollo del Plan Delta, un ambicioso programa de ingeniería destinado a proteger las zonas más vulnerables del país. Inicialmente, los ingenieros propusieron construir una presa permanente que bloqueara completamente el estuario del Escalda Oriental.
Sin embargo, esta solución habría alterado gravemente el intercambio de agua salada, perjudicando a la biodiversidad y a las industrias pesqueras.
Finalmente, se optó por una barrera móvil capaz de mantener las mareas naturales y cerrarse únicamente ante situaciones peligrosas.

Una muralla de nueve kilómetros con 62 puertas gigantes
La construcción comenzó en 1976 y finalizó diez años después. Para levantarla, los ingenieros instalaron 65 enormes pilares de hormigón y colocaron entre ellos 62 compuertas metálicas de aproximadamente 42 metros de ancho.
Cada una pesa entre 260 y 480 toneladas.
En condiciones normales, las compuertas permanecen elevadas para permitir la circulación del agua entre el mar del Norte y el estuario.
Pero cuando las previsiones indican que el nivel del mar superará los tres metros respecto al nivel de referencia neerlandés, se activa el sistema de protección. Las compuertas descienden mediante mecanismos hidráulicos y pueden cerrar los pasos de agua en aproximadamente 75 minutos.
La infraestructura está diseñada para resistir condiciones de inundación extremadamente poco frecuentes, con un período de retorno de referencia de 4.000 años.
El cambio climático amenaza su funcionamiento
Aunque la barrera ha demostrado su eficacia, el aumento del nivel del mar podría obligarla a cerrar con mayor frecuencia.
Esto plantea una paradoja: cuanto más tiempo permanezcan cerradas sus compuertas, mayor será la alteración de las mareas y los ecosistemas que originalmente se intentaron conservar. Además, la reducción del movimiento natural de sedimentos ya ha provocado cambios en distintas zonas del estuario.
Los científicos advierten que el calentamiento global podría aumentar la presión sobre el sistema durante las próximas décadas.
Una renovación millonaria para sobrevivir otros 160 años
En marzo de 2026, el instituto neerlandés Deltares publicó los resultados de nuevos ensayos realizados con una réplica de la barrera a escala 1:40.
Los investigadores sometieron el modelo a condiciones de oleaje extremo para estudiar cómo responden sus compuertas y mecanismos hidráulicos. Los resultados aportaron información útil para planificar futuras renovaciones y confirmaron que determinados componentes pueden soportar fuerzas importantes dentro de los límites del diseño.
Sin embargo, será necesario renovar progresivamente los 124 mecanismos de accionamiento y otros elementos fundamentales.
El gran desafío de Países Bajos ya no consiste únicamente en impedir que el mar inunde sus ciudades.
Ahora deberá conseguir que esta gigantesca barrera continúe protegiendo a millones de personas sin destruir el equilibrio natural del estuario que lleva cuatro décadas intentando preservar.