Las ruedas del rover Curiosity parecen haber llegado al límite. Su superficie está cubierta de arañazos, cortes y enormes aberturas que permiten observar parte de los mecanismos internos. Sin embargo, después de casi 14 años en Marte, el vehículo todavía continúa avanzando.
La imagen fue captada el 23 de julio de 2026, durante el día marciano 4.963 de la misión, mediante la cámara Mars Hand Lens Imager, o MAHLI, situada en el extremo de su brazo robótico. Esta herramienta permite fotografiar periódicamente las seis ruedas para comprobar cómo evoluciona su deterioro.
Curiosity aterrizó dentro del cráter Gale el 6 de agosto de 2012. Desde entonces ha recorrido más de 37 kilómetros y ha ganado unos 1.350 metros de elevación mientras asciende por las capas geológicas del monte Sharp.
Marte empezó a destruir sus ruedas muy pronto
Cada rueda está fabricada en aluminio y mide aproximadamente 50 centímetros de diámetro y 40 de ancho. Su superficie externa es relativamente delgada para reducir el peso, pero cuenta con unos refuerzos elevados en zigzag denominados grousers, que aportan tracción y ayudan a mantener su estructura.
Los primeros daños importantes aparecieron en 2013, poco más de un año después del aterrizaje. Curiosity había atravesado una región cubierta de rocas afiladas que perforaban y deformaban el aluminio con mayor rapidez de la esperada. En 2017, dos de los refuerzos de la rueda central izquierda ya se habían roto.
Las fotografías actuales pueden parecer alarmantes, pero las partes más dañadas corresponden principalmente a la piel exterior. Los ingenieros vigilan especialmente los refuerzos estructurales, ya que su pérdida progresiva podría deformar la rueda y poner en riesgo el cableado situado en su interior.
Conducir con más cuidado para prolongar la misión
La NASA ha logrado ralentizar el deterioro mediante una combinación de cambios de ruta, inspecciones frecuentes y mejoras de software. Los operadores evitan, siempre que es posible, las zonas con bloques especialmente puntiagudos, arena profunda o pendientes donde el rover podría patinar.
El equipo también desarrolló un sistema de control de tracción que ajusta individualmente la velocidad de las ruedas cuando Curiosity pasa sobre terrenos irregulares. Esto evita que una rueda sea empujada o arrastrada por las demás y reduce la presión ejercida contra las rocas.
El desgaste ya no parece avanzar tan rápidamente como durante los primeros años. La NASA afirmó que los responsables de la misión han conseguido mantener los daños adicionales bajo control y que las ruedas conservan margen suficiente para cumplir los objetivos científicos restantes.
Las cicatrices también ayudaron a construir Perseverance
La experiencia de Curiosity fue utilizada para diseñar las ruedas de Perseverance, que aterrizó en Marte en 2021. Estas son ligeramente más grandes, incorporan el doble de bandas de rodadura y sustituyen el patrón angular por refuerzos suavemente curvados, concebidos para distribuir mejor las fuerzas sobre el aluminio.
Curiosity tampoco fue enviado para buscar directamente organismos vivos. Su misión principal consiste en determinar si Marte tuvo alguna vez condiciones adecuadas para albergar vida microbiana. Sus instrumentos ya han confirmado que el cráter Gale contuvo antiguos lagos, arroyos y ambientes potencialmente habitables.
Las ruedas muestran el precio de recorrer durante casi 14 años un planeta para el que la misión original estaba prevista durante unos dos. Curiosity está golpeado, perforado y cubierto de polvo, pero todavía sigue ascendiendo y enviando nuevos datos desde Marte.