¿Y si en vez de excavar enormes agujeros en la tierra para obtener recursos, los cultiváramos? Este interesante concepto se llama fitominería, y es lo que está estudiando un grupo de investigadores británicos y estadounidenses. El objetivo es determinar que plantas son las que más metales "comen" y calcular la viabilidad de su cultivo para extraer esos elementos.

Aunque suene a ciencia ficción, las plantas que asimilan metales del suelo en el que viven no son nada nuevo. El funcionamiento de su biología lleva estudiándose desde los años 70. Hay plantas que absorben oro o níquel. La Alyssum Murale, por ejemplo, es una pequeña planta de flores amarillas que asimila grandes cantidades de níquel en sus hojas.

La extracción del mineral, además, es relativamente sencilla. Tan solo hay que cosechar las plantas, quemarlas en un horno y procesar las cenizas. En las primeras pruebas con este método, 500 miligramos de la Alyssum Murale producen hasta 100 miligramos de mineral puro.

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Los beneficios de este método son numerosos. Para empezar no se tienen que excavar minas enormes cuyos procesos suelen ser contaminantes. El cultivo, además, permite aprovechar yacimientos especialmente difíciles o en los que el mineral está demasiado disperso. Incluso se puede utilizar para aprovechar el mineral sobrante de minas ya existentes y recuperar los terrenos. [New Scientist]