Ilustración: Jim Cooke

Los empleados de Facebook suprimen rutinariamente las noticias de interés para lectores conservadores de Estados Unidos en la sección de tendencias, según un ex periodista que trabajó para el proyecto.

Esta persona dice que los trabajadores impidieron que historias sobre Mitt Romney, Rand Paul, el encuentro de la derecha en el CPAC y otros temas del conservadurismo aparecieran en la sección (altamente influyente) aunque hubieran sido una tendencia orgánica entre los usuarios del sitio.

Varios news curators, como se les conocía internamente, explicaron a Gizmodo que ellos también tenían instrucciones de “inyectar” artificialmente historias seleccionadas en el módulo de noticias Tendencias, aunque no fueron lo suficientemente populares como para justificar su inclusión —o, en algunos casos, no fueran una tendencia en absoluto. Los antiguos “curadores”, que trabajaban como autónomos, también reconocieron que se les pedía no incluir noticias sobre la propia Facebook en el módulo de tendencias.

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En otras palabras, la sección de noticias de Facebook funciona como una sala de redacción tradicional: reflejando los prejuicios de sus trabajadores y los imperativos institucionales de la corporación. La imposición de los valores editoriales humanos en las listas de temas que escupe un algoritmo no es para nada algo malo, pero entra en conflicto con lo que la compañía dice sobre el módulo de tendencias: “La sección Tendencias muestra una lista de temas que son muy populares en Facebook”.

Estas nuevas acusaciones salieron a la luz después de Gizmodo revelara detalles sobre el funcionamiento interno del equipo de Tendencias, un pequeño grupo de periodistas jóvenes, educados en el Ivy League o en las principales universidades de la costa este de los Estados Unidos. Eran los encargados de filtrar las noticias del módulo en la parte superior derecha de Facebook. Los curadores tienen acceso a un ránking de temas de moda que brotan del algoritmo de Facebook, el que da prioridad a las historias que deben mostrarse a los usuarios en la sección de tendencias. Los curadores escriben los titulares y resúmenes de cada tema, e incluyen enlaces a los sitios de noticias. La sección, que se lanzó en 2014, es uno de los lugares con más visibilidad de Internet que ayuda a determinar las noticias que los usuarios —167 millones en los EE.UU.— leerán en cada momento dado.

“Dependiendo de quién estaba de turno, las cosas podían ser puestas en la lista negra o llegar a Tendencias”, explica un antiguo news curator. Este individuo pidió permanecer en el anonimato por temor a las represalias de la empresa. El ex empleado es de derechas, uno entre pocos con tal ideología dentro del equipo de Tendencias. “Cuando entraba a trabajar descubría que el CPAC o Mitt Romney o Glenn Beck u otros temas conservadores con gran difusión no estaban en Tendencias, ya sea porque el curador no reconocía la noticia o porque tenía algún tipo de sesgo en contra de Ted Cruz”.

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El ex empleado estaba tan preocupado por el tema en aquel momento que mantuvo un registro de las omisiones; esta persona envió sus notas a Gizmodo. Entre los temas enterrados o suprimidos de la lista: el ex oficial del IRS (la Hacienda estadounidense) Lois Lerner, que fue acusado por los republicanos de examinar de manera inapropiada a los grupos conservadores; el gobernador de Wisconsin Scott Walker; el popular agregador de noticias de derechas Drudge Report; Chris Kyle, el ex SEAL de la Marina que fue asesinado en 2013; y el ex colaborador de Fox News Steven Crowder. “Creo que tuvo un efecto inhibidor para las noticias conservadoras”, comenta el ex empleado.

Otro antiguo news curator se mostró de acuerdo con la idea de que había una aversión hacia las fuentes de noticias de derechas. “Había indudablemente un sesgo. Trabajábamos con subjetividad. Sólo dependía de quién fuera el curador y cuál fuera la hora del día”, expresó el ex empleado. “De vez en cuando un Estado Rojo o fuente de noticias conservadora conseguía llegar con su historia. Pero entonces teníamos que salir a buscar la misma historia desde un medio más neutro que no estuviera tan sesgado”.

Si las historias cubiertas por los medios más conservadores (como Breitbart, Washington Examiner y NewsMax) eran lo bastante populares como para ser recogidas por el algoritmo de Facebook, eran excluidas a menos que medios más neutrales como el New York Times, la BBC y CNN cubriesen las mismas historias.

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Otros ex empleados entrevistados por Gizmodo negaron haber borrado conscientemente las noticias conservadoras y no fue posible determinar si los temas o las fuentes de noticias de izquierdas fueron suprimidas de manera similar. El curador de derechas describió las omisiones en función del juicio de sus compañeros; no hay pruebas de que la dirección de Facebook lo solicitara o fuera consciente de cualquier sesgo político en este trabajo.

Sin embargo, los jefes del equipo de Tendencias instruyeron explícitamente a los news curators para manipular el módulo de una manera artificial en otro sentido. Si los usuarios no estaban leyendo las historias que el equipo de gestión consideraba importante —explican varios ex trabajadores—, los curadores debían ponerlas igual en el módulo de Tendencias. Varios ex curadores describen el uso de algo que llamaban “herramienta de inyección” para impulsar en el módulo los temas que no estaban siendo compartidos o comentados de manera orgánica como para justificar la inclusión (es decir, poner los titulares frente a miles de lectores en vez de permitir que las historias salgan a flota por sus propios medios). En algunos casos, después de que se inyectara un tema, éste se convirtió en la noticia número uno de las tendencias de Facebook.

“Nos dijeron que si veíamos algo, una noticia que estuviera en la portada de diez sitios como la CNN, el New York Times y la BBC, entonces podíamos inyectar el tema en la lista”, explica un ex curador. “Si parecía que había suficientes sitios de noticias que cubriesen la historia, podíamos inyectarla aunque no fuese una tendencia natural”. A veces se inyectaban noticias de última hora que no alcanzaban una masa crítica de compartidos en Facebook con la suficiente rapidez para ser considerada tendencia por el algoritmo. Los ex empleados citaron la desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines y los ataques de Charlie Hebdo en París como dos casos en los que las historias que no eran tendencia fueron forzadas en el módulo. Facebook ha tenido dificultades para competir con Twitter cuando se trata de entregar noticias en tiempo real a los usuarios; la herramienta de inyección pudo haber sido diseñada para corregir artificialmente esa deficiencia de la red. “Nos echaban una bronca si algo estaba por todo Twitter y no en Facebook”, dice un ex empleado.

En otros casos, los curadores inyectaban historias que no estaban siendo muy comentadas en Facebook, pero que eran consideradas importantes para que pareciera que en la red se trataban también temas duros. “A la gente dejó de importarle Siria —explica un ex empleado—, [y] si no era una tendencia Facebook quedaba mal”. Ese mismo curador comenta que el movimiento Black Lives Matter se inyectó en el módulo de tendencias de Facebook de manera artificial. “Había una gran presión sobre Facebook por no tener Black Lives Matter como tendencia”, dice esta persona. “Se dieron cuenta de que era un problema y lo impulsaron en la lista. Le dieron preferencia sobre otros temas. Cuando lo inyectamos, todo el mundo empezó a decir ‘sí, ahora lo estoy viendo en el número uno’”. Esta inyección en particular es especialmente importante porque el movimiento #BlackLivesMatter se originó en Facebook, y la cobertura subsiguiente en los medios a menudo tomó nota de su poderosa presencia en las redes sociales.

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(En febrero, el CEO Mark Zuckerberg expresó su apoyo al movimiento en un memorando interno que castigaba a los empleados de Facebook por tachar el eslogan Black Live Matters en el muro de firmas de la sede de la compañía).

Cuando las historias sobre la propia Facebook llegaban a tendencia de forma orgánica, los curadores de noticias actuaban con menos discreción: se les pidió no incluir ninguna de estas historias en absoluto. “Cuando era una historia acerca de la empresa, nos dijeron que no la tocáramos”, explica un ex empleado. “Tenía que pasar por varios canales, aunque se estuviera compartiendo mucho. Nos dijeron que no debíamos colocarlas en la herramienta de tendencias”.

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(Los ex empleados entrevistados para este artículo trabajaron para Facebook en un intervalo de tiempo que va desde mediados de 2014 hasta diciembre de 2015.)

“Siempre fuimos prudentes con la cobertura de Facebook”, explica otro ex empleado. “Siempre esperábamos a obtener una aprobación de segundo nivel antes de poner una tendencia en Facebook. Por lo general teníamos la autoridad de colocar una tendencia por nuestra cuenta, [pero] si era algo relacionado con Facebook, el editor llamaba a su jefe y éste incluso podía llamar a su jefe antes de aprobar un tema que involucrase a Facebook”.

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Gizmodo contactó con Facebook para obtener una declaración por cada una de estas afirmaciones específicas por e-mail y por teléfono, pero no recibió respuesta.

Varios ex empleados dicen que, a medida que el algoritmo de Tendencias mejoraba, había menos casos de historias inyectadas. También dicen que el proceso de las tendencias cambia constantemente, así que no hay modo de saber exactamente cómo funciona el módulo ahora. Pero las revelaciones socavan cualquier presunción de que Facebook funciona como una tubería neutral de noticias, o de que el módulo de tendencias sea una lista de cosas que la gente está comentando impulsada mediante algoritmos.

Por el contrario, los esfuerzos de Facebook para jugar a ser un medio de noticias revelan que la empresa funciona de un modo muy similar a la prensa tradicional que la propia compañía está conduciendo rápidamente hacia la irrelevancia: mediante un grupo selecto de profesionales con ideas vagamente de centro-izquierda. Pero ocurre que Facebook pretende ser un reflejo neutro de la voz del pueblol, tiene el poder de influir en lo que miles de millones de usuarios ven y comentan abiertamente y discute abiertamente si debe usar ese poder para influir en unas elecciones presidenciales.

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“No eran tendencias”, dice el ex empleado que fue anotando las omisiones de noticias conservadoras. “Eran opiniones”.

Actualización (12/05):


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