Aguas contaminadas en la Bahía de Guanabara. Imagen: AP

Un equipo de biólogos contratados por la agencia Associated Press lleva los últimos 16 meses examinando los niveles de contaminación biológica de las aguas en las que tendrán lugar algunas pruebas de los próximos Juegos Olímpicos de Río. Los resultados de ese estudio ponen los pelos de punta. La recomendación a los atletas es tajante: que ni se les ocurra meter la cabeza en el agua.

La contaminación fecal de la bahía de Río de Janeiro no es un asunto nuevo. Las autoridades de la ciudad se han revelado incapaces de tratar con el problema de forma efectiva, y el Comité Olímpico Internacional hace oídos sordos a las múltiples voces que alertan sobre la posibilidad de que la suciedad de las aguas haga enfermar a los atletas.

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Las pruebas llevadas a cabo por las autoridades de Río de Janeiro aseguran que los niveles de bacterias entran dentro de lo permitido, pero el estudio de AP hace hincapié en un tipo de contaminante que no está incluido en las pruebas oficiales: los virus.

Según Valerie Harwood, directora del departamento de biología de la Universidad del Sur de Florida donde se ha llevado a cabo el estudio, los niveles de adenovirus en las aguas de la bahía de Río son 1,7 millones de veces superiores a lo que se consideraría peligroso para la salud en Estados Unidos o Europa. El 90% de los puntos de medición están contaminados y lo que es peor, los dos puntos con mayor carga vírica son la laguna Rodrigo de Freitas, que acogerá las pruebas de remo, y Gloria Marina, donde tendrán lugar las de vela.

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En marzo de 2015, cada litro de agua en Rodrigo de Freitas tenía 1.730 millones de adenovirus. La cifra había bajado a 248 millones en junio, pero sigue siendo un pobre consuelo cuando en Estados Unidos o Europa, unos pocos miles de adenovirus por litro de agua son suficientes para hacer sonar todas las alarmas.

Harwood explica que ingerir tres cucharaditas de agua en esos puntos basta para caer violentamente enfermo. Los virus presentes en el agua pueden causar infecciones estomacales y respiratorias y, con menos frecuencia, problemas cardíacos y cerebrales.

Los atletas no son los únicos que se enfrentan a ese problema. Los Juegos Olímpicos traerán una afluencia de más de medio millón de turistas que querrán visitar las míticas playas de la ciudad. Las aguas de esas playas presentan problemas similares y hasta dejar a un bebé o a un niño pequeño jugar con la arena puede ser peligroso para su salud. [Associated Press vía Business Insider]


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