Lo que veis en la imagen es un propulsor de iones que Charles Bolden, Gerente de la NASA acaba de visitar en el laboratorio de propulsión que la agencia tiene en Pasadena. ¿Y para que quiere la NASA un motor de iones? Pues para nada menos que remolcar un asteroide hasta la órbita terrestre, misión que empezará en 2014.

La administración Obama ya ha autorizado la primera partida presupuestaria para este proyecto, 105 millones de dólares de un total que ascenderá hasta 2.600 millones. En origen, lo que se quería era enviar una nave tripulada hasta el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter a fin de estudiar uno de ellos.

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La misión era demasiado cara y peligrosa, así que se propuso la idea contraria. En palabras del propio Bolden: ‘Si no puedes ir hasta el asteroide, trae el asteroide hasta ti’.

La idea es enviar una nave no tripulada que se sujete hasta un asteroide y lo remolque hasta la órbita terrestre para que los científicos puedan estudiarlo tranquilamente. La roca tiene que ser de un tamaño que permita su total desintegración en el desafortunado caso de que nuestro planeta lo atraiga demasiado.

Si todo va como está previsto, la nave no tripulada llegará al Asteroide en 2019 y lo traerá de vuelta en 2021. Para ello es fundamental usar un propulsor de iones. En vez de quemar combustibles fósiles, los motores de iones son eléctricos y generan campos magnéticos que impulsan iones de gas xenón de forma intermitente para propulsar la nave. Su eficiencia es entre 10 y 12 veces superior a los motores convencionales [Washington Post]

Foto: NASA