Las personas con diabetes tipo 1 tienen un páncreas incapaz de producir insulina, así que dependen de inyecciones diarias para controlar sus niveles de glucosa. La comunidad científica lleva años estudiando cómo acabar con los molestos pinchazos. La solución definitiva podría pasar por las células madre.

La diabetes tipo 1 suele originarse en edades tempranas. Sin insulina, la glucosa se acumula en el torrente sanguíneo y no pasa a las células para obtener energía. No se produce por comer demasiada azúcar, se cree que es un trastorno autoinmunitario. ¿Y si pudiéramos hacer que el páncreas de los diabéticos estuviera protegido de su propio sistema inmunitario?

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Ese es el objetivo de un prometedor estudio del MIT y la Universidad de Harvard que ya ha sido probado con éxito en ratones. Los investigadores utilizan células madre embrionarias para producir grandes cantidades de células beta, productoras de insulina. Son idénticas a las células pancreáticas, pero las encapsulan en un material protector para poder trasplantarlas.

El trasplante de las células en ratones demostró ser efectivo para curar la enfermedad durante 174 días, casi seis meses. Según los científicos, es el equivalente a varios años en humanos. De funcionar en humanos, la técnica cambiaría la inyección diaria de millones de personas por una transfusión de sangre cada algunos años. [Nature vía MIT]

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