Cube es una de esas películas que no dejan indiferente. Rodada con muy bajo presupuesto en un estudio de sonido en Canadá, se trata del primer largometraje de Vincenzo Natali y, aunque a mucha gente no le gusta, con el tiempo se ha convertido en una película de culto. Lionsgate acaba de anunciar su reboot. Espera, ¿Qué?

Debo reconocer que no salgo de mi asombro. Hay reboots de películas que tienen cierto sentido por actualizar sus efectos especiales, pero ¿Cube? El nuevo proyecto de Lionsgate me tiene entre la curiosidad y la más absoluta desconfianza.

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Para los que no han visto la película original de 1997. Cube narra la historia de un grupo de personas muy diferentes que despiertan en una habitación cúbica con seis salidas, una en cada pared. Cada trampilla lleva a una habitación exactamente igual, y esa a otra, y a otra. Para empeorar la situación, algunas habitaciones tienen trampas mortales que se activan de distinta forma.

Aparte de una dosis un tanto cruda de gore, Cube se vale de un horror de tipo psicológico. Ninguno de los protagonistas tiene la más remota idea de cómo o por qué han llegado ahí, y tienen que tratar de permanecer unidos para superar la desesperación y salir de ese laberinto mortal sin acabar matándose unos a otros en el proceso. El éxito de la película le ha valido una secuela (Hypercube) y una precuela (Cube Zero) que aportan algunos datos adicionales a la historia de ciencia ficción original.

No puedo evitar preguntarme qué pretende mejorar exactamente Lionsgate con un reboot ¿Los efectos especiales? ¿La interpretación? No estoy seguro de que haya mucho margen de mejora en un film que se desarrolla casi por completo en una habitación cúbica. Habrá que darles un voto de confianza a su director John Spaihts (Prometheus, Passengers) y a su guionista y director Saman Kesh, que al igual que Natali, solo ha hecho cortos hasta ahora. Crucemos los dedos. [vía The Hollywood Reporter]

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